Crece el descontento por la falta de progreso durante la Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, que se celebra en la capital danesa, Copenhague.
Fuera del centro de conferencias se encuentran miles de manifestantes, algunos de los cuales desean recurrir incluso a la fuerza para entrar en las instalaciones. Además, se ha instado a abandonar totalmente las deliberaciones, y se invita a ONG´s a unirse a los manifestantes. Como si el caos no bastara, se ha negado a alguna ONG´s el acceso a las negociaciones.
Ya en el ingreso al Bella Centrum de Copenhague, los participantes en las deliberaciones sobre el clima en se ven confrontados con los hechos. Un cordón de efectivos de la policía antidisturbios y camiones policiales hacen guardia en las puertas de acceso y salida. En el vestíbulo, noventa miembros de la delegación de la organización ecologista Amigos de la Tierra levantan demostrativamente sus pases en alto. A pesar de la valiosa posesión, se les ha negado la entrada “por razones de seguridad”. Y no son los únicos excluidos.
Amenaza para la seguridad
“No constituimos ninguna amenaza a la seguridad, estamos aquí para participar de las negociaciones,” afirma el director general de Amigos de la Tierra Internacional, Nnimmo Bassey. “Esperábamos un franco debate y, en cambio, se está excluyendo a la gente. Es increíble.”
Sin embargo, Bassey conserva la esperanza de un final positivo de las negociaciones. Pero, tanto manifestantes en la calle como las organizaciones ecologistas que lograron ingresar son menos optimistas. “Hace dos años que discuten sobre los mismos temas, reducción de las emisiones de CO2 y ayuda financiera y tecnológica a los países en desarrollo. Ahora siguen hablando de lo mismo, sin avanzar un solo paso,” se lamenta el portavoz de Milieudefensie (Defensa medio ambiental), Willem Verhaak.
Foro civil
El grupo de acción Climate Justice Action propone la creación de un ‘foro civil’ en el terreno del Bella Centrum en Copenhague. El líder Kevin Smith recalcó una y otra vez que las manifestaciones deben ser pacíficas, pero se teme ya que degeneren en violencia. La policía danesa no permitirá de ninguna manera que los manifestantes se aproximen al centro de conferencias.
Sin embargo, según el activista ‘Peter’, quien no desea revelar su verdadero nombre, hay muchas maneras de eludir a la policía. “Hay personas que saben cómo trepar una cerca o derribarla. Sabemos cómo escabullirnos en bicicleta o corriendo. Y hay gente manifestando en la ciudad para mantener ocupada allí a la policía.” Es cuestión de números, afirma. “Hay 6000 efectivos policiales y más de diez mil manifestantes.”
Insatisfacción
Delegaciones y otros representantes oficiales están invitados a sumarse al ‘foro civil’. Su participación debe desembocar en una demostrativa “retirada”. Las ONG’s participan, y se espera que igualmente se unan algunas delegaciones, ya que también entre ellas reina la insatisfacción y, sobre todo, la desconfianza. Si bien países industrializados y países en desarrollo parecen estar acercando sus posiciones enfrentadas, nuevamente se escuchan reproches de uno y otro lado.
Es habitual que las conversaciones se traben poco antes del inicio de la conferencia ministerial, pero esta vez, todas las partes se muestran recalcitrantes, a pesar del vehemente llamado del secretario general de la ONU, Ban ki Moon, a buscar el compromiso y el consenso.
Salvavidas
El secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Yvo de Boer, entró el martes en la sala de prensa portando un enorme salvavidas. Un presente de la organización de ayuda al desarrollo OxfamNovib con el texto: “1,5 millones de Voces. Actúe ahora, salve vidas.” Copenhague necesita ese salvamento desesperadamente.





























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