La posible elección del primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, como “presidente” de Europa no ha despertado un sentimiento nacionalista entre los holandeses.
Quizás se debe a que es una segunda alternativa, después del fracaso de la candidatura del ex primer ministro británico, Tony Blair. De cualquier modo se nota el contraste con ocasiones anteriores, cuando Holanda respaldaba con firmeza a sus candidatos a cargos de importancia. ¿Qué pasa en realidad con los holandeses en puestos de relevancia internacional?
En la Unión Europea, en comparación con otros países, Holanda no lo hace mal. En cuanto número de habitantes, a Holanda de corresponde el 3,3 por ciento de la Unión, pero ocupa el 3,6 por ciento de los puestos para funcionarios políticos. Entre los cargos más altos el cupo llega al 4,7 por ciento.
Frank Mollen, que se ocupa de la política de nombramientos holandeses en Bruselas, dice que Holanda sale airosa en comparación con países pequeños como Grecia o Suecia. El problema es que los funcionarios jóvenes muestran cada vez menos interés por hacer carrera en la Unión Europea.
Holanda no presiona a nadie
A escala mundial Holanda ocupa una cantidad relativamente alta de puestos de importancia. Esto tiene que ver con su tradicional orientación internacional, su interés por el orden jurídico internacional, su conocimiento de idiomas extranjeros y un alto nivel de conocimientos generales. Pero, actualmente la situación tiende a ser menos brillante.
“No hacemos buen lobby”, dice Frank van Kappen, ex consejero militar del secretario general de Naciones Unidas. A diferencia de otros países, Holanda nunca ha amenazado con suspender su contribución a los fondos internacionales, como forma de presión para conseguir nombramientos.
Vuelos pagados
Van Kappen recuerda todavía el lobby realizado para conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Los griegos mimaban a sus posibles aliados con cómodos vuelos completamente pagados, incluidas las parejas de los invitados. Holanda no pasó de ofrecer un paseo en barco por el Hudson.
En el campo de las relaciones públicas Holanda tampoco lo hace bien. “Cuando los suecos enviaron un avión con paquetes de comida a Africa, su embajador pasó a ver al secretario general de la ONU, Kofi Anan, para dar relieve a la donación. Holanda puede enviar 3 aviones DC-10 cargados de ayuda, pero el secretario general de la ONU solo se enterará de eso por casualidad, en una publicación del ministerio de Defensa”.
Promover los intereses nacionales
Van Kappen recuerda que nunca fue abordado por La Haya para que diera “un empujoncito” a los intereses de Holanda. Pero, esta imagen de gente intachable e independiente puede también jugar a favor, especialmente cuando se trata de puestos delicados, donde la integridad es un requisito.
La imagen que existe de Holanda es la de un país ahorrador y discreto, que no invierte grandes sumas en lobby para quedarse con cargos internacionales de importancia. Y ante la posibilidad de ver al primer ministro Balkenende en el más alto cargo de la Unión Europea, hay holandeses que se preguntan: ¿Qué nos puede aportar verlo en Bruselas? Un montón de publicidad, eso seguro.





























CREDIBILIDAD perdida = abstencionismo electoral.
No los vota ni la mama,....
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