Tras la explosión de violencia entre cristianos y musulmanes, la ciudad nigeriana de Jos ha regresado a la calma.
Se ha suavizado el toque de queda para que los ciudadanos puedan salir a comprar víveres, pero miles de militares y agentes de policía patrullan aún las calles para evitar enfrentamientos. Aún no existen cifras sobre la cantidad de muertos que causaron las revueltas del domingo pasado: unas fuentes habland de doscientos, otras de casi quinientos. Lo que está claro es que miles de personas han huído de la violencia. El Senado de Nigeria no es partidario de proclamar el estado de emergencia, a la espera de las recomendaciones de diversas comisiones de investigación. A raíz de un enfrentamiento anterior entre cristianos y musulmanes, con víctimas mortales, se abrió una investigación sobre la situación en Jos.
Aunque es considerada una ciudad pacífica y turística, desde el 2001 se han sucedido varios enfrentamientos entre cristianos y musulmanes que han costado la vida a miles de personas.
Foto: Casa incendiada en Jos

























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