Miguel Ángel Bastenier, periodista y maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, conversó con Radio Nederland sobre la diferencia entre “actuar como periodista y actuar como policía”.
El Tribunal Constitucional Español ha prohibido el uso de cámaras ocultas en el periodismo. La sentencia vuelve a abrir el debate sobre los límites del periodismo de investigación y la utilización de métodos un tanto ´sospechosos´ para conseguir pruebas.
“Está muy bien esta sentencia, porque un periodista no puede obtener información con engaños. Cuando uno está en un lugar privado, no hay derecho que haya una cámara filmándole. A priori eso es algo que hay que rechazar frontalmente”. Así de rotundo responde Bastenier porque, añade, “la intrusión en la vida de las personas es inaceptable”.
¿Periodista o policía?
Pero en todo el mundo, periodistas de investigación han destapado escándalos arriesgando su profesión e incluso su vida. Tal es el caso del reportero español Antonio Salas, conocido sobre todo por su libro ´Diario de un Skin´, que escribió al infiltrarse en una organización neonazi española en el 2003. Las pruebas que consiguió, además de servir como testimonio periodístico, fueron utilizadas en tribunales como base documental. Sin embargo, Bastenier considera que se debe tener en cuenta “que Antonio Salas no estaba haciendo de periodista, sino de policía. Estaba sirviendo a las fuerzas de seguridad, y esto es inaceptable en la información porque la intimidad de la persona es inviolable”.
Por tal razón, Bastenier celebra la sentencia del Tribunal Constitucional Español porque, a su juicio, “lo que no se puede admitir es la idea de que alguien alguna vez ha podido servir a la causa de la justicia, se acepte la utilización de cámaras ocultas para meterse en la vida privada de las personas. Así no se hace periodismo”.
El caso holandés
El 9 de febrero se celebra en Alemania el juicio contra dos periodistas holandeses por haber filmado con cámara oculta a Heinrich Boere, un criminal de guerra convicto y que fue miembro de las SS. Estos informadores intentaron conseguir una entrevista a través de cartas y llamadas telefónicas a Boere. Al no obtener respuesta, se presentaron en el asilo de ancianos en el que se encuentra, entrevistaron a Boere y lo filmaron con cámara oculta. Ahora, los periodistas pueden condenados a 3 años de cárcel.
Ante este hecho, el conocido periodista de investigación alemán Günter Walraff, quien se hiciera mundialmente famoso en 1985 con su libro ´Ganz Unten/Ik Ali´ (Abajo del todo/Yo soy Alí), en el que describe sus inhumanas experiencias cuando se hizo pasar por trabajador turco en una fábrica alemana, calificó este hecho como “una vergüenza”.
Para Bastenier, “los criminales de guerra también tienen derecho a la intimidad”, y aunque le parece “muy verosímil que se juzgue a sus colegas en Alemania por un tema menor”, está convencido de que “no van a ir a la cárcel. Les pondrán una sanción administrativa o una reprimenda”.
Por último, opina que “el fin no justifica los medios”, y, por ende, “todas las personas que no estén cometiendo un delito o no estén perseguidas por la justicia tienen derecho a un área próxima a su persona en la que no tiene que entrar nadie salvo el interesado”.
























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