Los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil y Fernando Lugo de Paraguay aún no logran llegar a un acuerdo sobre la cuestión de la administración de la energía que genera la hidroeléctrica de Itaipú, que comparten ambos países. En el encuentro de mandatarios del fin de semana, Lula y Lugo anunciaron que analizarán nuevas propuestas durante los próximos días y mostraron su disposición a sellar eventualmente un nuevo acuerdo sobre el tema.
El asunto debe resolverse lo más pronto posible, porque "es clave para Paraguay y su futuro" sostiene Jose Nicolás Morínigo de la Universidad Católica de Asunción. El sociólogo, abogado y politólogo ha sido senador por el Partido País Solidario y es asesor de la Estrategia de Lucha contra la Pobreza del gobierno actual. Radio Nederland conversó con él.
Anna Karina Rosales: ¿Por qué es sensible el tema de Itaipú para Paraguay?
José Nicolás Morínigo: Itaipú presenta la posibilidad de crecimiento en industria y de un crecimiento que se puede hacer con fuente energética. El 50 por ciento de la energía de Itaipú corresponde al Paraguay y es importante que este tema sea planteado a nivel de gobierno, porque hasta este momento no hemos podido compartir el 50 por ciento de la energía. Solamente usamos un 7 u 8 por ciento, el resto lo utiliza Brasil. Esto no nos permite vender la energía a precio de mercado sino a un precio subvaluado, como lo compra Brasil, y esto significa que estamos aportando energía a muy bajo costo y que beneficia a uno de los firmantes del tratado más no a todos los firmantes por igual y esto es clave para el Paraguay y para su futuro
A.K.R.: Entendemos que Brasil permitió la construcción de la usina y por eso considera que paga un precio justo.
J.N.M.: Claro, pero lo que no dicen en el Brasil es que el Brasil le obliga a Paraguay a pagar el 50 por ciento del préstamo que habían hecho al Brasil y lo hacen a un interés del 11 por ciento cuando ellos consiguen el préstamo con el cual se construyó Itaipú al 4 por ciento. Entonces no solamente estamos financiando el 50 por ciento de Itaipú sino, al mismo tiempo, ayudando a los brasileños a pagar la parte que le corresponde a ellos. Por eso es imprescindible revisar este acuerdo que fue firmado en tiempos de la dictadura. Acuerdo, dicho sea de paso, contra el cual también luchó el presidente Lula, pero que ahora parece ser un fiel seguidor del planteamiento que realizan los militares con respecto a su idea básica de Brasil, ‘gran potencia' a nivel mundial. Si bien es interesante que tengan ellos esta posición, ‘gran potencia' se puede ser, pero no a costa de los vecinos, sino en conjunto y tratando de orientar una política beneficiosa para todos los países y para todos los pueblos.
A.K.R.: Paraguay pide una cogestión de la Hidroeléctrica de Itaipú, parece ser más un pedido político que práctico.
J.N.M.: Es un pedido práctico en el sentido de que debe existir una cogestión de algo que es una tarea y que es una obra en conjunto. Lo notable es que hasta este momento no se haya logrado tal situación. Al tener una obra en conjunto, hacer un gran esfuerzo para poder construir, utilizar el 50 por ciento de un río internacional que está en la frontera de Paraguay y Brasil, es fundamental entonces que la dirección de la presa de Itaipú sea una dirección conjunta. Hasta este momento no se ha logrado eso y lo que se está planteando parece ser sumamente atendible, salvo que el Brasil tenga su propia pretensión con respecto a la represa de Itaipú y no sea considerada una obra en conjunto con el Paraguay.
A.K.R.: Además de la cuestión energética ambos países comparten preocupaciones como la cuestión agraria. Cómo es visto desde su país la cuestión de los campesinos ‘Brasiguayos'.
J.N.M.: Hace tres meses terminé un libro que se llama ‘Auge de la Producción Rural y Crisis Campesina' y un producto de la crisis campesina es la migración masiva de brasileños que llegan al Paraguay, que con el transcurso del tiempo reciben el nombre o título de ‘Brasiguayos' y evidentemente están produciendo un proceso muy peculiar, una suerte de ‘latifundización' de la tierra, que afecta la continuidad normal de la producción campesina. Esto preocupa seriamente porque la producción campesina y el campesinado es fundamental para el mantenimiento del idioma guaraní, de la cultura paraguaya y esto es clave para la permanencia del país en el MERCOSUR y para la permanencia del país como con una identidad propia y con unos objetivos referidos a su identidad nacional.
A.K.R.:Temas que quizás Lula y Lugo no deberán dejar de tocar en el próximo encuentro que tengan antes de la cumbre del MERCOSUR
J.N.M.: Sin duda. Ojalá lo toquen porque es fundamental y creo que es absolutamente necesario empezar a buscar los mecanismos que nos permitan una suerte de entendimiento entre una zona que es fundamental para el Paraguay y también, en cierto sentido, para el Brasil. Creo que [habiendo] una tensión entre dos países, entre dos pueblos que estuvieron unidos y que están con un proyecto de envergadura como el proyecto de Itaipú, que es una realidad y con la represa en plena marcha, pues lo mejor que se puede hacer es tener objetivos comunes, que sean beneficiosos para ambos pueblos.
A.K.R.: Este encuentro de presidentes del fin de semana, hasta qué punto ha distraído la atención sobre el problema doméstico del presidente Lugo?
J.N.M.: El problema doméstico sigue siendo un problema que llama la atención y obviamente orienta permanentemente la opinión pública. Sobre todo ahora que se dieron una serie de hechos como una bomba que se puso en el poder judicial y otras amenazas. Entonces debe haber una intencionalidad en todo esto, porque cuando existen sucesos uno tras otro entonces tiene que haber una cierta intencionalidad. Yo no soy de los que cree que estas situaciones se deben simplemente a casualidades. Y la preocupación sigue existiendo y en alguna medida yo creo que todo esto no ayuda a resolver los grandes problemas que tenemos.
Anna Karina Rosales





























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