La ciudad de Río de Janeiro, recientemente escogida como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, ha sido este fin de semana escenario de una guerra de narcotraficantes que dejaron un saldo de 20 muertos.
Entre ellos se encuentran tres policías en un helicóptero que se incendió tras ser tiroteado y estalló al hacer un aterrizaje de emergencia. Hubo decenas de heridos como consecuencia de los enfrentamientos, y diez autobuses fueron incendiados por los delincuentes.
Máxima alerta
El Gobierno de Río reforzó la seguridad en torno de las favelas (villas miseria) con 2.000 policías adicionales, dio alerta máxima en los cuarteles y suspendió los días de descanso de todos los agentes. Los incidentes de este fin de semana generaron pánico en una amplia zona de Río de Janeiro, y las imágenes fueron transmitidas por redes de televisión de todo el mundo, apenas dos semanas después de que la ciudad fuera elegida sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
Los continuos enfrentamientos entre las bandas rivales de traficantes por el control de puntos de venta en las favelas y los tiroteos entre éstas, la policía y los grupos paramilitares ilegales, han convertido a Río de Janeiro en una de las ciudades más violentas de Brasil. Sin embargo, las autoridades de Brasil y de Río de Janeiro aseguraron que el proyecto para recuperar la seguridad de la ciudad dará resultados antes del evento deportivo.
COI al tanto de la situación
Las autoridades de Río de Janeiro dijeron que el Comité Olímpico Internacional (COI) sabía de sus problemas de seguridad cuando la eligió como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, pero que también conoce su plan para superarlos. El secretario regional de Seguridad Pública, José Mariano Beltrame, dijo que había hablado con miembros de Comité Olímpico Internacional (COI) cuando visitó la ciudad. “Es que Río de Janeiro tiene problemas, que son históricos, pero también les mostramos los proyectos, las propuestas y nuestras políticas tanto para combatir la criminalidad, como para pacificar las favelas", declaró Beltrame.
"Lo que permitió la elección de Río de Janeiro como sede de los Olímpicos fue la sinceridad con que reconocimos nuestros problemas y la propuesta de seguridad que presentamos", agregó el secretario al ser interrogado sobre si la ciudad tendrá capacidad de garantizar la seguridad durante los Juegos Olímpicos. “COI manifestó su confianza en este proyecto", aseguró el secretario. Beltrame dijo que, además del combate determinado a las bandas criminales que se disputan el control del tráfico de drogas en las favelas de Río de Janeiro, el gobierno inició un proceso de recuperación del control en las barriadas pobres para pacificarlas.
Armas de guerra
Las diferentes bandas de traficantes hacen uso de verdaderas armas de guerra, que llegan a Brasil por contrabando. Algunos helicópteros de la policía son totalmente blindados, pero los delincuentes poseen armas de guerra como fusiles y metralletas punto 30 y 50 que entran ilegalmente a Brasil.
Los disparos que alcanzaron el helicóptero pusieron en duda la capacidad de la policía para controlar los grupos criminales y retomar el control en las cerca de mil favelas de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos.





























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