Brasil posee la mayor cantidad de internautas de América Latina, y la séptima en el mundo, con un total de 72 millones de usuarios, según datos del año 2009 de Internet World Stats.
En ese mismo año, el número de teléfonos móviles era de 176 millones, (Brasil tiene 196 millones de habitantes). Actualmente, el gigante sudamericano ocupa el segundo lugar en el mundo en cantidad de twiteros, con más de diez millones de cuentas. Para un país marcado por diferencias sociales, se trata de cifras bastante impresionantes. Y éstas continúan creciendo.
Conscientes de estos datos, los candidatos a las elecciones presidenciales de Brasil, a celebrarse en octubre de este año, enfocan gran parte de sus campañas en los llamados “nuevos medios”, que incluyen sitios web sociales (como Orkut y Facebook), blogs, Twitter y sms.
El candidato del partido socialdemócrata brasileño (PSDB), José Ferra, fue uno de los primeros políticos en sumarse a Twitter, y es el candidato que goza del mayor número de seguidores a través de este medio: 205.780. Marina Silva, del Partido Verde (PV), tiene 26.143 seguidores, y Ciro Gomes, del Partido Socialista (PSB), 14.833 (datos del 20 de abril de 2010). La candidata Dilma Roussef, del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Luis Inácio Lula da Silva, aún no participa en Twitter, aunque su asesoría afirma que se creará su perfil en Twitter a más tardar en abril.
Campaña en EEUU
El uso de nuevos medios de comunicación en las campañas políticas no es ninguna novedad. Fue en 2008 que recibió un gran impulso, durante la campaña presidencial en Estados Unidos. Tanto Barack Obama como el candidato republicano, John McCain, utilizaron intensamente herramientas como Twitter y Youtube para promover sus actividades e ideas políticas.
Atenta a este hecho, el equipo de Dilma Roussef (PT) contrató a la misma empresa norteamericana responsable de la campaña de Barack Obama, Blue State Digital, para intentar repetir el fenómeno en Brasil. Ya existe un equipo que se está preparando para colocar comentarios a favor de Dilma, y salir en su defensa ante posibles ataques en blogs u otros sitios relacionados a la política. Además, el lanzamiento de su candidatura se realizó en vivo a través de la TVPT (un canal de Internet). Según el partido, a pocas horas de su publicación, la página ya había sido visitada por más de 31.000 internautas de 47 países diferentes.
Diferentes realidades
Al mismo tiempo, no resulta tan fácil extrapolar la fórmula norteamericana a la campaña brasileña. Primero, no hay que olvidar que el 80% de la población en Estados Unidos está conectada a la Internet, frente a un 36% en Brasil. En lo que concierne a la legislación, el periodo de campaña electoral en Brasil es de cuatro meses, mientras que en Estados Unidos éste se prolonga a dos años.
También debe agregarse que no fue hasta el 2009 cuando el uso de Internet en campañas políticas se reguló en Brasil. En 2008 se desató una gran polémica en torno al uso de Internet en las campañas electorales. El candidato a la prefectura de Río de Janeiro, Fernando Gabeira, hizo amplio uso de la Internet durante su campaña, principalmente a través de blogueros.
Una de las consecuencias fue la resolución 22718 del Tribunal Superior Electoral, determinando que las campañas electorales y la publicidad sólo podían realizarse en sitios web oficiales de los candidatos. El uso de SMS, correo electrónico, Youtube y las redes sociales para estos fines fue prohibido hasta 2009, cuando la legislación fue sometida a una reforma, permitiendo no sólo el uso de la red durante la campaña, sino también la posibilidad de recaudar fondos en línea.
Ésta será por lo tanto la primera elección brasileña que podrá hacer un uso legal de la Internet. Probablemente el impacto no sea tan grande como en Estados Unidos, pero definitivamente influenciará a una parte del electorado, y marcará el camino a seguir en futuras elecciones.





























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