El Gobierno brasileño de la presidenta Dilma Rousseff ha continuado la política económica del Ejecutivo antecesor, presidido por Inácio Lula da Silva, pero se aleja de éste en lo tocante a relaciones exteriores.
El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva mantenía buenas relaciones con dictadores de África y del Oriente Medio, y en algunos casos se puede hablar de franca amistad, ya que defendía el diálogo como instrumento para negociar con dictadores.
Ahora, el Ejecutivo de Dilma Rousseff prefiere mantener relaciones con países amigos exclusivamente a en nivel de Estado, se va distanciar de sus gobernantes y mantendrá una política pragmática sin vínculos o alianzas. Ya el año pasado, la mandataria había dejado en claro que condena las violaciones de los derechos de la mujer en Irán. Además, Brasil se distancia de las iniciativas del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, cuya propuesta de mediación en el conflicto en Libia si siquiera recibió respuesta del Gobierno brasileño.
Este fin de semana, el Gobierno de Brasil confirmó su apoyo a las sanciones a Libia e incluso a una intervención armada, siempre y cuando obtenga la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Nuevo rumbo
Según Sergio Gil, profesor de Relaciones Internacionales de las Facultades Integradas Rio Branco, en São Paulo, “la política exterior de Brasil ha tomado un rumbo bastante significativo, un giro de 180 grados en relación al Gobierno del presidente Lula”.
En la reciente votación en la Asamblea de las Naciones Unidas, Brasil fue uno de los patrocinadores de la moción con la que se aprobó la suspensión de Libia del Consejo de Derechos Humanos.
Solidario con pueblo libio
En un documento oficial, el Ejecutivo brasileño resalta además su esperanza de que las transformaciones en curso en Libia y Oriente Medio se den en ambiente pacífico, sin arbitrariedad y sin uso de la fuerza.
Comisión de Derechos Humanos de la ONU
Durante la apertura de la 16ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidos, el pasado lunes en Ginebra, Suiza, la ministra Maria do Rosário, de la Secretaria de Derechos Humanos de la Presidencia de la República reafirmó la intención de su país de hacer respectar los derechos humanos y de actuar en consonancia con sus aliados. Así mismo, aseguró que Brasil condenará resolutamente todo tipo de violación de tales derechos cometidos por cualquier dictadura, sin excepción.
“Ningún Gobierno se sustentará por la fuerza o por la violencia; ningún liderazgo perdurará en medio de la exclusión, el desempleo y la pobreza; ningún pueblo soportará en silencio la violación de los derechos humanos. El desperdicio de esas vidas es una pérdida para toda la humanidad", manifestó la ministra, en clara referencia a los pueblos de Libia, Túnez y Egipto.
La titular brasileña exigió que se respecte el derecho de los periodistas informar y circular libremente en regiones de conflictos, y, por último, resaltó que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, es líder en la defensa de los derechos humanos, que fue una guerrillera que luchó contra la dictadura militar y supo llegar al poder por vías democráticas.





























Enviar nuevo comentario