En Brasilia, el Primer Seminario del Presal trató entre los días 17 y 20 de agosto la complejidad de la explotación de petróleo en Brasil, principalmente en la llamada capa de presal, en alta mar.
La explotación a gran escala se dará dentro de siete a diez años, y se espera que Brasil se transformará en un país con reservas comparables a las de Irán, Iraq y Venezuela. Las implicaciones sociales y políticas, y principalmente la división de los beneficios entre los Estados y municipios brasileños se torna cada vez más candente. En Brasil ya comenzó la lucha para cobrar parte de las ganancias, los llamados royalties, incluso antes de haberse extraído siquiera un litro del llamado “oro negro”.
La polémica sobre éste y otros asuntos de la presunta nueva riqueza de Brasil crece día a día y ha derrumbado el precio de las acciones de Petrobras en la Bolsa de Valores en más de 25% en lo que va del año. Esta semana, la información más esperada por el mercado financiero es el precio del barril de petróleo, elemento básico para los cálculos de los contratos con empresas extranjeras asociadas a la explotación del presal.
Buscamos aclarar esos puntos junto a la abogada y profesora de Derechos del Petróleo y Gas en la Universidad de Río de Janeiro, Marilda Rosado, quien también es miembro de la Asociación Internacional de Negociadores de Petróleo.
Radio Nederland: El Congreso brasileño aprobó una ley que reparte las ganancias entre todo los Estados de la Federación Brasileña, pero todavía falta la aprobación del presidente Lula. El Estado de Río de Janeiro perdería 3.000 millones de euros en impuestos a recaudar, y se opone a esa división, lo mismo que otros tres Estados de la costa brasileña. ¿Cuál es la solución que se plantea?
Marina Rosado: Esto es un embrollo creado por dicha moción. La propuesta del gobierno es inconstitucional, y los profesores de derecho constitucional se han manifestado contra. Aún veremos muchas confrontaciones por este asunto. Estoy segura que habrá cambios en el futuro, pero la polémica sigue.
RN: Las reservas brasileñas se encuentran en el mar, a hasta siete kilómetros de profundidad. Aún así, el gobierno y los políticos, ahora en campaña electoral, aseguran que los brasileños se tornarán más ricos con el petróleo. ¿Cuándo y cuánto más ricos se tornaran los brasileños?
MR: Hay que cuidarse de la manipulación electoral de esta noticia. El petróleo puede ser una maldición, no una bendición. El que tengamos esa riqueza en el fondo del mar es posible, pero todavía no está comprobado que haya una cantidad tan grande como para enriquecernos. Además,hay que vencer muchos desafíos tecnológicos: la profundidad, la distancia de la costa, las altas inversiones en instalaciones y explotación. Por eso no se puede decir que el presal va cambiar el destino de los brasileños para mejor, por lo menos a corto plazo. Si fuese así que un país se tornase rico por tener abundantes reservas petrolíferas, entonces Angola, Nigeria y otros países que explotan el petróleo desde hace más tiempo, serían más ricos que Brasil. Sin embargo, no es eso lo que se ve.
RN: Algunos yacimientos se encuentran a 450 kilómetros de la costa brasileña, en principio en aguas internacionales. ¿Brasil no teme una ocupación del área colindante por empresas o países extranjeros sin el pago de royalties a Brasil?
MR: Brasil ha sido un miembro muy activo de la Conferencia del Mar. Un proyecto hecho por la Marina y Petrobras sobre la plataforma continental brasileña ha sido aprobado por el órgano regulador marítimo de Naciones Unidas. Eso permitió que Brasil obtuviese una zona económica exclusiva por una cuestión de extensión de la plataforma continental, basado en un criterio físico, geográfico. Todo está conforme las reglas y convenciones internacionales, y no hay motivos para temer algo así.





























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