Se acabaron el carnaval y el fútbol, y ahora empieza en Brasil el gran debate nacional entre los principales candidatos a suceder a Lula da Silva en la Presidencia de Brasil, en las elecciones del 3 de octubre.
Si bien los sondeos conceden una victoria de la candidata oficialista, la oposición a Lula cuenta con un candidato con más de 30%. Al final de la noche de ayer se realizó el primer debate televisado entre los cuatro principales candidatos, lo que podría cambiar el actual panorama de la prevista victoria de la indicada por Lula para sustituirlo.
En el debate participaron la candidata oficialista, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), y los opositores José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB); Marina Silva, del Partido Verde (PV), y Plínio de Arruda Sampaio, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).
El pulso frustró a quienes esperaban temas más candentes, como denuncias de corrupción y fieros ataques verbales con el objetivo de crear polémicas y desestabilizar adversarios, como se han visto en debates semejantes en el pasado en Brasil.
Tibio
En su juventud, Dilma Rousseff, indicada por Lula y el Partido de los Trabajadores, el PT, participó en grupos de oposición armada a la dictadura militar brasileña, fue Secretaria de estado provincial, ministra de Energía y, hasta abril de este año, la principal ministra del residente Lula, encargada también de administrar un Plan de Aceleración y Crecimiento (de la economía), el PAC.
De los dos candidatos con las mejores perspectivas, Dilma es favorita en las encuestas, y aventaja en entre cinco y diez puntos a Serra. Se esperaba que se debatiera sobre las relaciones de Brasil con Irán, asuntos nucleares; Hugo Chávez y las colombianas FARC, e inclusive las difíciles relaciones de Brasil con Estados Unidos en relación al comercio bilateral y los subsidios y las excesivas tasas aduaneras para productos brasileños. Dilma Rousseff señaló apenas que defiende para el país “una reforma tributaria que no encarezca las inversiones".
Pocas propuestas
La competencia entre los candidatos despierta bastante atención en un país con casi 200 millones de habitantes y cerca de 130 millones de electores registrados.
Marina da Silva, del Partido Verde, y ex-ministra del Medio Ambiente en el Gobierno Lula, causó emoción cuando habló de su vida personal como campesina analfabeta hasta los 16 años de edad y compañera de luchas del héroe nacional Chico Mendes, defensor de la selva amazónica, quien fue asesinado en la década pasada por terratenientes.
Pero en los temas más políticos, quien más brilló fue el candidato socialista cristiano Plinio de Arruda Sampaio, con ochenta años y mucho vigor, quien fue diputado, militante histórico del socialismo y participó de la fundación del PT junto con Lula en 1980.
Posteriormente, abandonó esa formación en el 2005, en señal de protesta por los escándalos de corrupción del partido, y, desde entonces, es un fuerte crítico del mandatario y de sus ex compañeros de militancia. Sin embargo, las encuestas le conceden apenas el uno a dos por ciento de los votos.
Reforma tributaria
Serra subrayó que "Brasil sigue con la mayor tasa de interés del mundo," y propuso una reforma tributaria que cree beneficios para los consumidores que pagan impuestos, un programa similar al que implantó en el estado de Sao Paulo cuando fue gobernador. En ese programa, se debe reunir boletos de compra fiscales e inscribirse por Internet, algo que aún resulta imposible para los más humildes.
Se habló también de la violencia, un problema crónico del país. A este respecto, Serra señaló que de ser elegido, creará el Ministerio de Seguridad. Por su parte, Rousseff aseguró que optará por el modelo de las Unidades de Policía Pacificadora, un programa implantado por el Gobierno regional en algunas ‘favelas’, o villas miseria, de Río de Janeiro.
Para la campaña electoral están previstos otros tres debates en igual número de canales de televisión, en el mes de septiembre, y uno por Internet, convocado para el 18 de agosto próximo, al que no fue invitado Arruda Sampaio.





























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