Mucho escepticismo había en el futuro de Surinam bajo el liderazgo de un hombre condenado en Holanda por tráfico de drogas, un golpista y el principal sospechoso en un proceso por asesinato. La economía tenía que derrumbarse, la corrupción alcanzaría niveles enormes y el país iba a caer en el aislamiento internacional. Hace un año, Desi Bouterse fue electo presidente de Surinam.
El 26 de mayo de 2010, Surinam todavía estaba a punto de hundirse. El ministro holandés de Relaciones Exteriores Maxime Verhagen fue el primero en reaccionar ante los resultados de las elecciones del día anterior. “Buiterse es solamente bienvenido en Holanda si viene a cumplir su pena de cárcel.” La áspera reacción marcó el tono de las frías relaciones políticas entre ambos países. “Los primeros signos de aislamiento que enfrenta Surinam”, temían los opositores de Bouterse.
En los foros internacionales Bouterse fue recibido cordialmente y como un par. Entre otros, destacan los afectuosos contactos con el presidente venezolano Hugo Chávez y con Cuba. Con Venezuela se firmaron convenios de cooperación, poco después de la llegada de Buiterse al poder, para el cultivo de arroz, para la construcción de viviendas y para el envío de abonos y petróleo a Surinam. Fue Chávez el que personalmente viajó a firmar el acuerdo al palacio presidencial en Paramaribo. Con Cuba se alcanzó un convenio de cooperación en los terrenos de la medicina y la agricultura.
Democracia y libertad de prensa
“No tenemos problemas con las relaciones que pueda mantener Surinam con cualquier otro país”, dice el embajador estadounidense John Nay a Radio Nederland. “Surinam respeta los valores democráticos como derechos humanos y libertad de prensa. Además el presidente Bouterse ha demostrado que puede mantener relaciones cercanas con un país como Brasil.” Los contactos con regímenes de izquierda no representan una preocupación para Washington.
El temor que tienen algunos, conociendo el pasado de Bouterse, de que se pueda revitalizar el tráfico de droga, no es compartido por el embajador Ney. “Estados Unidos está trabajando en el combate contra el narcotráfico junto con las autoridades surinamesas. Estamos viendo una práctica adecuada que no se diferencia de las de otros regímenes anteriores”, dice el diplomático.
Desi Bouterse
Désiré Delano Bouterse (1945) es considerado un figura controvertida. El 19 de julio de 2010 fue elegido como noveno presidente Surinam. El 25 de mayo del mismo año, su partido político, Megacombinatie, obtuvo una importante victoria en las elecciones parlamentarias. En Holanda Bouterse está condenado a 11 años de cárcel por narcotráfico. Se le acusó de estar involucrado en diversas operaciones de transporte de drogas.
Además, en Surinam todavía se desarrolla un proceso judicial en relación con los llamados Asesinatos de Diciembre. En 1980, los militares bajo la dirección del líder del ejército, Desi Bouterse, se hicieron con el poder en el país. Cinco años antes Surinam se había independizado de Holanda.
Dos años después del golpe, quince opositores al régimen fueron liquidados sin haber sido sometidos a proceso alguno. Se dice que Bouterse estuvo presente durante los asesinatos, pero éste siempre ha negado esa acusación.
Expertos independientes y personas de su confianza
El dinamismo de Bouterse es atribuible también a su manera de gobernar. Además de los, generalmente, inoperantes ministerios, nombra comisiones que deben llevar a cabo su política. Entretanto, junto con una Comisión de Control del Sector del Oro, se han instaurado comisiones presidenciales para, entre otras cosas, la restructuración de la salud y la educación. También hay una comisión que debe intentar revitalizar el antaño próspero mercado del arroz.
En las comisiones hay expertos independientes surinameses, pero el presidente siempre tiene también en las comisiones a una persona de su confianza. Melvin Linscheer, ex guardaespaldas de Bouterse de su período militar, dirige el control en el sector del oro.
El partido opositor DA91 habla de la debilitación de los ministerios y del Parlamento. “El presidente acapara cada vez más poder a costa de las instituciones democráticas como los ministerios, mientras que él elude toda clase de responsabilidad democrática o control. Podemos hablar de un golpe de Estado velado, según el modelo de Chávez, en el que el aumento del poder presidencial finalmente es avalado por la Constitución.”
Seguidores de Bouterse rechazan las acusaciones.
Frutas amargas
Entretanto el electorado de Bouterse de las clases menos privilegiadas recoge las frutas amargas de la política macroeconómica. La devaluación del dólar surinamés ha sido saludada por organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, pero las medidas han hecho que los precios aumentaran en un año en un 20 por ciento. Los precios del combustible casi se han duplicado.
Una dama en la barra de un local prueba un trozo de su bocadillo de carne. “La vida es dura, pero todavía tenemos que tener paciencia. Hace recién un año que están trabajando.”






















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