Por primera vez desde que comenzara a funcionar hace más de dos meses, la planta de celulosa que la firma finlandesa Botnia instaló en Uruguay abrió sus puertas a la prensa argentina. En respuesta a las acusaciones planteadas por los asambleístas de la ciudad argentina de Gualeguaychú, que aseguran que la pastera aún no contamina porque está funcionando a una mínima potencia, 37 periodistas de medios locales fueron invitados a recorrer la planta ubicada en Fray Bentos, acompañados por varios gerentes de la empresa.
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Foto: Ricardo Giusti, Uruguay |
Las crónicas de la visita, difundidas por los medios nacionales, dejaron claro cuál es la información que Botnia quería comunicar. Ante todo, la empresa quiso contrarrestar las acusaciones de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, al asegurar que está produciendo entre el 70 y el 80 % de su capacidad máxima proyectada, estimada en 3.000 toneladas de pasta celulosa por día. Pero, además de reflejar los datos que brindó la firma, algunos periodistas argentinos centraron sus reportes en detalles de color que sumaron elementos polémicos a esta disputa que enfrenta a Argentina y Uruguay.
Durante el recorrido, ningún gerente de la empresa Botnia se animó a beber el agua filtrada que regresa al Río Uruguay tras del proceso de producción y que, según la empresa, no contiene contaminantes, algo que sí habían hecho frente a las cámaras argentinas los directivos de la planta de Botnia en Finlandia. Por otra parte, varias notas publicadas en los medios argentinos relataron que la promesa de generar miles de puestos de empleo fijos para los habitantes de la localidad uruguaya de Fray Bentos quedó reducida a menos del 10%, ya que muchos de los empleados calificados que hoy trabajan en la planta son europeos y norteamericanos. Y finalmente, los periodistas tuvieron la posibilidad de entrevistar a un gerente argentino que trabaja en la planta y que casualmente, hasta ahora, tenía órdenes estrictas de evitar cualquier contacto con la prensa.
El papel de los medios
En Argentina, durante los últimos días, la discusión mediática se centró en la difusión de un informe elaborado por la sede local de la organización no gubernamental Green Cross, fundada por el ex premier ruso Mijaíl Gorbachov, que asegura que la pastera Botnia no causó ningún daño ambiental durante sus dos primeros meses de funcionamiento. El gobierno de Entre Ríos acusó a esta entidad de llevar adelante una campaña de "desinformación y desmovilización". A su vez, reconocidos especialistas en temas ambientales sostuvieron que aún es demasiado prematuro para emitir conclusiones acerca de la posible contaminación del Río Uruguay y que este estudio fue elaborado sin el equipamiento técnico adecuado para poder realizar las mediciones correspondientes.
El escritor Santiago Varela, autor del libro La guerrita, en el que presenta una mirada irónica sobre el enfrentamiento entre Argentina y Uruguay a raíz de la instalación de las plantas de celulosa, reflexiona acerca del estado actual del conflicto: "Creo que Botnia es fiel a los principios del capitalismo más ortodoxo. No tuvo ningún interés en suavizar un poco las cosas como hizo la otra pastera, corriéndola 30 kilómetros aguas abajo, por ejemplo, donde gran parte del conflicto hubiera desaparecido puesto que la presencia física y visual de la fábrica frente a un lugar de playa que tenía la gente de Gualeguaychú fue muy prepotente. Ellos hubieran podido correrse sin demasiado costo adicional y no lo hicieron por esa prepotencia que de por sí tiene el capital. Y la gente de Gualeguaychú no reconoce el hecho consumado, y dice y solicita las mismas cosas que solicitaba cuando la pastera no estaba montada, lo cual es una actitud comprensible".
A su vez, Varela sostiene que la actitud que está tomando tanto la gente de Botnia como el Gobierno argentino "es una actitud típica de cuando hay un conflicto que todavía se mantiene y que se va a mantener". "Yo digo que son pequeñas batallas. Hoy hago esto, mañana hago lo otro. Ayer impido que la gente hable al periodismo, hoy abro las puertas para que el periodismo entre. Y la actitud de la prensa, en este contexto, debería ser la de fomentar foros de discusión sobre estos temas. No opinar sobre la discusión sino generar lugares en donde se pueda debatir esto", agrega.
"Provocar la reacción"
La primera visita de periodistas argentinos a la planta de Botnia en Uruguay coincidió con una nueva acción de protesta de los ambientalistas de Gualeguaychú, quienes quemaron una bandera de Finlandia. Según un comunicado difundido por la Asamblea, el objetivo era "provocar la reacción" del gobierno de ese país para que asuma su responsabilidad en el conflicto. "Finlandia ofende nuestra dignidad con empresas que saquean los recursos naturales y contaminan nuestro medio ambiente", agrega el comunicado, que a su vez expresa que "el gobierno de Finlandia (junto con otros gobiernos del Norte) tiene la pretensión de sacarse de encima este tipo de industrias y enviarlas al Nuevo Mundo con sus nefastas secuelas".


























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