En la II Conferencia de Revisión de la Convención de Ottawa, que finaliza hoy en Cartagena de Indias, la voz fue unánime: prohibición total a las minas antipersonales.
Durante toda esta semana se han escuchado buenas y malas noticias sobre la situación de las víctimas de las minas antipersonales y sobre el avance del desminado.
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Por un lado, es alentador saber que varios países han hecho bien la tarea y consiguieron limpiar su territorio de minas. Es el caso de Nicaragua, que antes de cumplir los diez años concedidos por la Convención de Otawa logró retirar todos los artefactos. Hoy Centroamérica es un territorio libre de este tipo de armas terrestres.
No obstante, sigue preocupando mucho la situación de algunos países de América del Sur, como Perú, Ecuador, Venezuela, Argentina, Chile y, por supuesto, Colombia, cuyos Gobiernos han tenido que solicitar una prórroga, pues les ha sido imposible cumplir con la limpieza.
Para la estadounidense Jody Williams, co-ganadora del premio Nobel de Paz en 1997, la peor noticia de esta reunión, sigue siendo el hecho de que su país continúe sin firmar la Convención. "Hasta el presidente Obama dice que no va a firmar. Yo voté por él pero estoy desilusionada, no sólo por eso sino también por su agenda sobre derechos humanos", dijo.
Asistencia urgente a las víctimas
La II Conferencia de Revisión de la Convención de Ottawa centró durante esta semana sus deliberaciones en cómo brindar una asistencia integral a las víctimas. Para muchos de los participantes es necesario crear mecanismos más expeditos que permitan emprender acciones tendientes a que las víctimas puedan reconstruir su vida dignamente.
Al respecto, la alta comisionada adjunta de la ONU para los derechos humanos, Kyung-wha Kang, declaró ante los participantes de la reunión en la colombiana Cartagena de Indias que "la vía está abierta para lograr un mundo realmente libre de minas. Esperamos que el número de víctimas se reduzca drásticamente cada año, y que los Estados parte adopten las medidas necesarias para asegurar que todos los sobrevivientes puedan reconstruir sus vidas con dignidad, respeto y esperanza en el futuro," enfatizó.
La Convención de Ottawa, vigente desde hace diez años, hasta ahora ha sido suscrita por 156 países. Todavía están pendientes las firmas de 39 Estados, entre los que se destacan Estados Unidos, China, Rusia, India, Israel, Egipto, Irán, Líbano, Corea del Norte, Corea del Sur, Vietnam y Cuba.



























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