Para solucionar el conflicto de la posible presencia de bases militares de los Estados Unidos en Colombia, los presidentes de la Unión de Naciones de América del Sur, UNASUR, resolvieron realizar una nueva reunión de mandatarios en Buenos Aires, Argentina, a la cual se invitaría al primer dignatario de los Estados Unidos, Barak Obama.
Por Luis Dávila
Previo a la decisión, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en un extenso discurso señaló los peligros para la región que representarían dichas bases. Según Chávez, el militarismo norteamericano tiene vida propia, más allá de las voluntades políticas de los dirigentes de esa nación. Rafael Correa, presidente de Ecuador, recordó que fue agredido por Colombia en la zona de Angostura, en marzo de 2008, y que esa situación, que no debería volverse a repetir, podría replicarse con la presencia de tropas norteamericanas en el vecino país. Correa aprovechó la ocasión para señalar el apego profundo del pueblo ecuatoriano al pueblo colombiano.
Surge una propuesta de salida
Luego hablaron los presidentes de Brasil y Argentina. Para Luiz Inácio Lula da Silva, no se puede, bajo ningún concepto, concebir conflictos entre países hermanos en América Latina. Por eso, llamó a solucionar el problema. Según Lula, la presencia de tropas norteamericanas debería darse bajo la irrestricta condición de no afectar a terceros países. Por su parte, Cristina Kirchner, presidenta de Argentina, señaló que habría que convocar a una cita de mandatarios, en la que debería estar presente Barak Obama, para, en conjunto, tomar una decisión que satisfaga a todos los países. Kirchner planteó que dicha cita debería darse en un país que no provocara ningún tipo de sensibilidad en la región. Cuando hizo esta propuesta, el presidente pro témpore de la UNASUR, Rafael Correa, sugirió que Argentina fuera la anfitriona, lo cual fue aceptado por Kirchner. La primera dignataria argentina además planteó que esa reunión deberá producirse en términos amables, sin adjetivaciones, para poder debatir tranquilamente y llegar a feliz término.
Fernando Lugo, de Paraguay, se pronunció a favor de la moción y lo mismo hizo Evo Morales, de Bolivia, aunque éste hizo un señalamiento de lo que en realidad, y de acuerdo a su propia experiencia, representa la presencia de tropas norteamericanas en países latinoamericanos.
Por su parte, la canciller de Colombia indicó que deberían respetarse las decisiones soberanas de cada país; que de lo que se trata es de un apoyo de los Estados Unidos a Colombia en el combate al narcotráfico y al terrorismo, y que Colombia no está pidiendo que se instalen bases norteamericanas en su territorio.
Con la propuesta de Kirchner se abrió una posibilidad de solución al problema. La cita de los gobernantes de la UNASUR debería darse, dijeron los presidentes, en el menor tiempo posible.
La propuesta no traerá soluciones: Bonilla
Adrián Bonilla, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, estuvo presente en la reunión de los presidentes de UNASUR. En su opinión, la organización no salió fortalecida. Bonilla cree que, lo que se evidencia en la reunión de Quito, es la fragilidad del multilateralismo en América Latina, en lo que respecta a todas sus organizaciones: las antiguas, como la OEA, y las nuevas, como UNASUR. El hecho de que haya agendas muy distintas que afectan intereses de distintos países –dice– dificulta lograr acuerdos que obliguen a todos por igual. En este sentido –agrega– la reunión de Quito no logra un consenso sobre la posición de Colombia de recibir bases estadounidenses, y tampoco tiene la fuerza para imponer una sanción. “Todos los presidentes esperan que haya la menor cantidad posible de incidentes, de modo que la organización pueda sobrevivir, porque ante la menor tensión esta organización podría quebrarse”.
Así las cosas, Bonilla considera que la reunión de Buenos Aires no logrará una sanción contra Colombia ni aceptará la decisión de ese país. Vaticina, a lo sumo, un acuerdo de regulación de la decisión colombiana que permita transparentar el uso que ese país hará de las bases, sin atentar contra los fundamentos del organismo multilateral ni su Consejo Sudamericano de Defensa, que es, por el momento, la columna vertebral de UNASUR.




























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