Ayer viernes, el crimen organizado de México atacó, casi simultáneamente, dos centros de detención provisional de Monterrey.
En el primero, un comando de presuntos "zetas", el brazo armado del cártel del Golfo, irrumpió en una comisaría. Murieron 11 sicarios y una mujer ajena a los hechos.
En el segundo, un grupo armado atacó otra comisaría, mató a dos policías y liberó a 23 detenidos, acusados de estar relacionados con el crimen organizado.

























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