En Grecia e Italia, la gente joven toma las calles para manifestar su posición política. Aquí en Holanda, 1.000 jóvenes esperan tomar por asalto otro tipo de castillo: el de la política tradicional. El nuevo grupo se llama G500. La G corresponde a “generación” y la cifra 500 a la meta inicial de los participantes. Más de mil muchachos ya han firmado y 100 de ellos participaron este fin de semana en la primera convención del partido.
El partido liberal VVD, defensor del libre mercado, saludó la llegada de los miembros de G500 a su convención en La Haya. El movimiento juvenil propuso modificar el apoyo del VVD al impuesto a los intereses de las hipotecas, un tema hasta ahora tabú para el partido. A pesar de que la propuesta no tuvo éxito, el miembro de G500 Bart Voorn se mostró satisfecho con la reacción.
“Estoy muy contento de cómo se dieron las cosas hoy. Nosotros presentamos muchos buenos ejemplos concretos de cómo podemos poner en marcha de nuevo el mercado habitacional.”
Cambios desde dentro
La convención del VVD fue la primera prueba para la estrategia del G500. Uno de los fundadores del grupo, Sywert van Lienden, tiene solamente 21 años pero ya es una cara familiar en el círculo de los programas políticos de televisión. “El sistema político holandés está mostrando signos de descomposición. Necesitamos cambiar la manera como la política opera”, dijo Van Lienden en el programa de noticias Brandpunt. Pero a diferencia de los movimientos juveniles de los años 60 y 70, el G500 no está llamando a la revolución, sino que quiere llevar a un cambio a través de trabajar con el sistema político actual.
El G500 aspira a “infiltrar” a los tres partidos que se han venido turnando desde la Segunda Guerra Mundial para regir el futuro en La Haya: los democratacristianos del CDU, los socialdemócratas del Partido del Trabajo y los liberales del VVD. Todo el que se afilia al G500 está manifestando su disposición a colaborar con todos esos tres partidos y, más importante todavía, de asistir a sus convenciones partidarias en las que se tomen las decisiones políticas.
¿Cómo funciona?
¿Por qué es importante? Un esfuerzo concreto por parte de un número relativamente pequeño de gente puede hacer un gran diferencia. Los partidos políticos refinan sus planes de acción en sus convenciones, donde miembros proponen cambios y los someten a votación. Pero las convenciones atraen normalmente no más de unos pocos miles de miembros. Es decir, unos cuantos cientos más sí pueden tener influencia.
El que el G500 tenga o no éxito es otro problema. Han publicado diez puntos políticos que quieren que cada partido adopte, incluyendo más dinero para educación, más flexibilidad en el sector del empleo y cambios en la manera en que la gente paga por seguros de salud y pensiones.
No será fácil
Escépticos dicen que el grupo tiene una organización demasiado precaria para ser efectiva, y hacerse presente en una convención solamente es el comienzo. Los partidos tienen una gran cantidad de reglas y costumbres que incluso los políticos más avezados consideran problemáticas. El G500 tendrá que hacer su trabajo muy cuidadosamente para tener alguna posibilidad de que se les tenga en cuenta.
Las fuerzas tradicionales de los partidos pueden también intentar neutralizar a los jóvenes emprendedores, no a través de excluirlos, sino de seducirlos, integrándolos en la ciénaga de la burocracia partidista. Los miembros del G500 tendrán que estar alertas ante propuestas como la formación de comités para estudiar sus ideas.
Juventud en problemas
Mirando más allá de las fronteras, Holanda se puede considerar afortunada. El desempleo juvenil se estima aquí en un 12 por ciento, mientras que el promedio en la Unión Europea es de un 18 por ciento. Casi la mitad de los adultos menores de 25 años en España y Grecia está sin trabajo, según el semanario estadounidense Newsweek. Mucha gente joven siente que sus gobiernos no los tienen en cuenta cuando diseñan sus políticas. El Gobierno de EE.UU. gasta 2,4 veces más en adultos mayores que en niños, según una investigación llevada a cabo por Brookings. La revista Esquire recientemente publicó un artículo llamado The War on Youth (La Guerra a la Juventud), en el que señala que “La recesión no devoró las perspectivas de la gente joven norteamericana. Los “Baby Boomers” fueron los que se encargaron de eso.”
Reformas holandesas
Las perspectivas para los jóvenes de Holanda pueden ser menos sombrías, pero una cantidad de reformas propuestas recientemente son miradas como beneficiosas para los “baby boomers” entrados en años, en desmedro de la gente joven. El G500 sostiene que el planificado aumento de la edad de jubilación a 67 años no va suficientemente lejos, y que la gente joven llevará el peso de los retiros de los baby boomers, con escasas perspectivas de poder gozar de los mismos beneficios. El G500 también quiere que el mercado de trabajo tenga una apertura más agresiva, teniendo en cuenta que aquellos que gozan de la severa protección al trabajador son generalmente personas mayores con contratos permanentes.
El G500 ha estado recibiendo comentarios encontrados por su participación en la convención del VVD el sábado. El número de jóvenes “tomándose el palacio” no fue abrumador, pero fue el comienzo de una campaña para cambiar la política en Holanda.


























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