La crisis económica no impide que se bata un récord mundial para una obra del genio español.
Un cuadro de Pablo Picasso de 1932, "Desnudo, hojas verdes y busto" ha batido el récord mundial para una obra de arte al venderse por 106,4 millones de dólares en la subastadora Christie's de Nueva York. La burbuja especulativa del mundo de arte demuestra con esta venta que la crisis que la arrastraba ha pasado a ser una simple anécdota.
La venta de esa obra respondió con creces a lo que esperaban los expertos de esa casa de subasta, que la consideraban el mayor atractivo de la velada y una de las piezas más destacadas de la valiosa colección que formaron los estadounidenses Sidney Brody y su esposa Frances durante muchos años de intensa relación con el mundo artístico y cultural a uno y otro lado del Atlántico.
Además, era la primera ocasión en 50 años que la obra, considerada uno de los mejores trabajos del artista español, aparecía en público y se ponía al alcance de los coleccionistas.
Los Brody, grandes amantes del Modernismo, adquirieron en 1951 la pintura a Paul Rosenberg, marchante de Picasso.
La obra sólo se ha exhibido en una ocasión en Estados Unidos, durante una retrospectiva de la obra de ese artista ofrecida en Los Ángeles en 1961 con motivo de su 80 cumpleaños.
Se trata del precio más elevado pagado en una subasta por una obra del maestro español, cuyo récord anterior era de 104,1 millones de dólares, alcanzado en 2004 por el óleo "Joven con pipa".
Pero también fue un récord mundial absoluto alcanzado por una obra de arte, siendo el anterior una escultura del italiano Alberto Giacometti "Hombre caminando", vendida en Londres en febrero pasado por 104,3 millones de dólares.
Según los expertos, el récord se refiere a ventas públicas, ya que hubo operaciones privadas que superan esos montos, como los 140 millones de dólares pagados en 2006 por una obra de Jackson Pollock realizada en 1948.
De cualquier forma, el récord confirma la confianza recuperada de los marchands, que la semana pasada afirmaban en vísperas de la temporada de subastas de primavera de Nueva York que la crisis había terminado en el sector.
El Picasso fue a manos de un comprador no identificado y era el lote principal de la colección Frances Lasker Brody, una filántropa de Los Angeles fallecida en noviembre pasado.
Había sido estimado inicialmente entre 70 y 90 millones de dólares.





























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