El juez argentino Sergio Torres solicitó formalmente la extradición del piloto Julio Alberto Poch, quien fue detenido hace una semana en el aeropuerto de Valencia, España.
El piloto es acusado de haber participado en los denominados ‘vuelos de la muerte’ durante la última dictadura militar argentina. El magistrado tiene a su cargo la investigación por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, en donde funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención durante el régimen dictatorial.
El juez formalizó el pedido luego de haber dictado el procesamiento del piloto por su presunta participación en 950 casos de imposición de tormentos, algunos seguidos de muerte, y privaciones ilegales de la libertad agravadas. Además de su supuesta participación en los ‘vuelos de la muerte’, el ex teniente de fragata está siendo investigado por la desaparición de la joven sueca Dagmar Hagelin, las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, y el periodista y escritor argentino Rodolfo Walsh.
El magistrado Torres cursó la petición a la Cancillería argentina, la cual deberá remitirla al Ministerio de Asuntos Exteriores de España, para que se la haga llegar al juez español que esté encargado del proceso de extradición.
Julio Alberto Poch tiene 57 años y posee las nacionalidades holandesa y argentina. Al momento de su detención, el 22 de septiembre, estaba realizando su último vuelo, antes de su retiro como piloto de la línea aérea comercial holandesa Transavia. Durante una escala de ese vuelo, fue detenido por la policía española en el aeropuerto de Manises, en Valencia, luego de un intenso trabajo en conjunto entre funcionarios judiciales de Argentina y de Holanda. La semana pasada, en el ámbito de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller argentino Jorge Taiana le agradeció a su par holandés las gestiones políticas y diplomáticas que derivaron en el arresto de Poch.
La investigación había comenzado a raíz de la denuncia de compañeros de trabajo del piloto, quienes en varias ocasiones escucharon a Poch contar detalles de los ‘vuelos de la muerte’, en los que los detenidos-desaparecidos eran drogados y arrojados vivos al Río de la Plata. En el marco de la investigación judicial, uno de sus colegas declaró que el piloto argentino contó que el objetivo de esos vuelos era, según sus palabras, “matar y deshacerse de los terroristas”.
En diciembre del año pasado, el juez Torres había solicitado a Holanda la detención de Poch “con miras de extradición” por su vinculación en cuatro procesos penales. Fuentes diplomáticas explicaron que la captura no se realizó en Holanda porque la doble nacionalidad del imputado habría dificultado su extradición. En cambio, la extradición fue requerida de acuerdo con lo previsto por el Tratado de Extradición y Asistencia Judicial en Materia Penal firmado entre Argentina y España, en 1987.
El martes 6 de octubre se cumplirán dos semanas de la detención de Julio Poch. Según las estimaciones, ese día Poch deberá responder ante la justicia española si acepta o rechaza su extradición a Argentina. Si se niega a ser trasladado a Buenos Aires, la justicia española deberá comenzar un trámite formal para determinar si corresponde acceder al pedido del magistrado argentino.





























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