Satisfacción a nivel oficial, pero indignación entre los vecinos de Gualeguaychú. Ésta es la síntesis de las repercusiones que tuvo en Argentina el fallo de la Corte Internacional de Justicia.
En el ámbito oficial, las primeras declaraciones fueron de satisfacción. El Gobierno argentino se siente satisfecho con el hecho de que la Corte haya confirmado que Uruguay incumplió con lo dispuesto en los artículos 7 al 12 del Tratado del Río Uruguay al haber actuado unilateralmente.En Venezuela, donde se encontraba en visita oficial la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, ésta sostuvo que el fallo demuestra que Argentina “estaba en lo cierto”. Además, se refirió a las consecuencias de la decisión: “En el futuro, nada se va a poder instalar sin acuerdo de ambos países. Y lo que pone de manifiesto es la necesidad de que, seguramente, ambos países vamos a acordar de aquí a futuro un fuerte monitoreo, un fuerte control. Porque todos los países de la región queremos un medioambiente en paz y, fundamentalmente, no crear cuestiones que disparen conflictos. Vamos a seguir sosteniendo lo que venimos sosteniendo en todos los foros: si respetamos todos los derechos y los acuerdos que firmamos, estoy segura de que va a haber mucha menos conflictividad”.
“Un gusto amargo”
Sin embargo, en algunos sectores existe una sensación de impotencia por no poder modificar lo actuado. Sergio Urribarri, gobernador de la provincia de Entre Ríos -donde está ubicada la ciudad de Gualeguaychú- es uno de ellos. Después de escuchar el veredicto, el gobernador explicó que queda “un sabor amargo” y dijo: “Nosotros somos responsables y debemos acatar los fallos, pero debemos ser sinceros en lo que sentimos”.
En ese sentido, Jorge Busti, quien fuera gobernador de la provincia durante tres períodos -el último entre 2003 y 2007-, sostuvo que la construcción de Botnia “se vuelve viciada” ya que ahora queda ratificado el incumplimiento del estatuto del Río Uruguay por parte del gobierno uruguayo.
Próximos pasos de la Asamblea Ambiental
Pero, además de las repercusiones en el ámbito oficial, las miradas estuvieron dirigidas hacia la ciudad de Gualeguaychú, a 230 kilómetros de Buenos Aires. Desde las 9 de la mañana, los vecinos se reunieron en el paraje de Arroyo Verde, en la ruta 136, cerca del puente internacional General San Martín, donde desde noviembre de 2006 mantienen el corte. Con banderas argentinas, remeras alusivas y mate en mano, siguieron en directo la transmisión televisiva a través de una pantalla gigante.
Si bien la referencia al incumplimiento del Tratado fue celebrada con aplausos, los vecinos se sintieron decepcionados por las conclusiones en materia de contaminación. Hubo rabia, gritos y lágrimas, que se multiplicaron cuando el Tribunal consideró que no era necesario la relocalización de la planta de celulosa. Uno de los vecinos, indignado, lo expresó en estos términos: “La Corte dice que la planta es ilegal y nos condena a vivir con ella”.
En la noche del miércoles, en su reunión semanal habitual, los abogados y técnicos de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú compartirán sus conclusiones respecto del fallo. Además, se espera que en el encuentro se decida cómo continuará la protesta y se analice qué sucederá con el corte de ruta.
El gobernador de Entre Ríos confirmó que se reunirá con los asambleístas, a quienes les pidió “reflexión” para poder “fijar líneas de trabajo”. Sin embargo, aseguró que hay que “esperar que baje la presión y que los ánimos se calmen” para poder hablar del levantamiento del corte. Mientras tanto, el próximo domingo está confirmada la realización de la sexta Marcha por la Vida, una movilización que la Asamblea de Gualeguaychú organiza cada año en el puente internacional.





























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