Como medida preventiva ante la situación sanitaria causada por la Gripe A en Argentina, las autoridades han decidido decretar un descanso de carácter obligatorio para la administración pública.
Carolina Gil Posse – Buenos Aires
Tres de la tarde del jueves, en pleno centro porteño. En el cruce de las avenidas Corrientes y 9 de julio, el Obelisco —acostumbrado a convivir con las bocinas de los autos— ofrece una postal atípica. Aunque se trata de una de las esquinas más ruidosas de Buenos Aires, esta vez parece estar dormida. ¿El motivo? Además del feriado por el Día de la Independencia, los comerciantes advierten un notable descenso en la actividad ante el avance de la gripe A.
En una ciudad que ya se habituó a la presencia de mascarillas y alcohol en gel, la avenida Corrientes, que suele estar inundada de turistas y porteños, estuvo casi vacía. Los teatros suspendieron sus funciones por 10 días y alteraron el ritmo habitual de esta avenida, conocida como “la calle que nunca duerme”. A su vez, este jueves, a pocas cuadras de allí, poca gente asistió al festejo por los 115 años de la tradicional Avenida de Mayo, que une la Plaza de Mayo con el Congreso argentino.
Todo indica que este paisaje desolador, tan inusual para esta zona de la Reina del Plata, se repetirá durante los próximos tres días, cuando Buenos Aires se tome un descanso obligado de su ritmo habitual. Sucede que al feriado del jueves se le suma un asueto administrativo dispuesto por el Gobierno nacional para este viernes, debido a que “la situación sanitaria producida por la influenza A y sus eventuales derivaciones laborales y públicas hacen imprescindible adoptar medidas de carácter preventivo”, según el decreto que anuncia esta decisión. Este viernes, entonces, los empleados públicos no trabajarán, los bancos públicos y privados no atenderán, y tampoco operará la Bolsa de Comercio. Si a esto se le suma la suspensión de clases, que rige desde el lunes pasado, y el receso dispuesto por el Poder Judicial, los resultados saltan a la vista.
Si bien el asueto sólo es obligatorio para la administración pública nacional, en la resolución se invitaba a los organismos y entes públicos o privados de todo el país “a implementar medidas de similar tenor”. En consecuencia, al menos siete provincias argentinas replicaron la decisión del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y paralizarán su actividad pública. Sin embargo, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires no se acopló a la medida. En conferencia de prensa, el jefe de Gobierno de la capital argentina, Mauricio Macri, explicó que el comité de expertos que lo asesora no recomendó el asueto. “No hemos querido improvisar. Hemos recurrido a los expertos que tenemos en la ciudad, que por suerte son los mejores epidemiólogos de Latinoamérica. Hay que seguir con la actividad normal, hay que ir a trabajar”, argumentó Macri.
Sector privado
En cuanto al sector privado, muchas empresas decidieron suspender sus actividades para este viernes y les dieron el día libre a sus empleados. En el caso de los restaurantes y bares porteños, algunos anunciaron que trabajarán, pero limitando su capacidad.
Ante la posibilidad de que estos cuatro días se convirtieran en unas tentadoras vacaciones y que el virus se propagara aún más, las autoridades nacionales recomendaron no viajar, a menos que fuera imprescindible, y permanecer en los hogares, sin demasiada actividad social.
Según el informe oficial difundido este jueves por el Ministerio de Salud, 82 personas han muerto en Argentina a causa del virus A (H1N1). Además, mediante análisis de laboratorio, en todo el país ya se han confirmado 2677 casos.
De acuerdo a los datos oficiales, los distritos con mayor número de muertes son Buenos Aires y la provincia de Santa Fe, en el litoral argentino. Sin embargo, el gobernador bonaerense y el jefe de Gobierno porteño aseguraron, cada uno por su lado, que está disminuyendo el nivel de demanda y de consulta en los centros de salud. También dijeron que se redujo la cantidad de enfermos e internados graves. Por su parte, el ministro de Salud, Juan Luis Manzur, anunció que 600 profesionales adicionales comenzarán a trabajar este viernes en 28 unidades móviles hospitalarias que permitirán reforzar el sistema sanitario de la provincia de Buenos Aires.























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