Después de años de reticencias, Alemania ha consentido en hacer público el archivo con documentos de las víctimas del Tercer Reich. El archivo, conocido como "Servicio Internacional de Búsquedas", contiene unos 50 millones de documentos con información detallada del destino de más de 17 millones de víctimas de la Alemania nazi.
Jady Petovic
El archivo se encuentra en los antiguos cuarteles del SS, el servicio paramilitar del Partido Nazi, en la ciudad alemana de Bad Arolsen. La Cruz Roja está a cargo de su administración, y la financiación corre por cuenta del Gobierno alemán. Un total de once países supervisan el archivo, incluyendo Holanda e Israel.
Cruz Roja
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Servicio Internacional de Búsquedas comenzó a realizar indagaciones sobre personas desaparecidas. Visitaron todos los campos de concentración, y confeccionaron interminables listas de los prisioneros y otras víctimas de los nazis.
Durante 60 años, la Cruz Roja tuvo acceso casi exclusivo a este banco de datos, utilizando los documentos para asistir a los familiares en su búsqueda de los desaparecidos. A pesar de la presión por parte de Estados Unidos, Francia y Holanda para que los investigadores también tuvieran acceso a este archivo, Alemania mantuvo las puertas cerradas aludiendo motivos de privacidad.
Según David Barnouw, investigador del Instituto Holandés para la Documentación de Guerra, tras esta negativa, por parte de Alemania, se esconde también una razón política: "Durante los años de guerra, la Cruz Roja estaba completamente en manos del Estado. Al finalizar la guerra, la Cruz Roja exigió total independencia del Estado, el cual no podría darle ninguna orden. Alemania ha respetado esta demanda."
El Tratado de 1955
Ahora que Alemania ha decidido hacer público el archivo, se necesita también aprobar una enmienda del tratado de 1955, que estipula un acceso limitado a dicho archivo. La enmienda debe ser aprobada por los once países supervisadores. El próximo mes se celebrará un encuentro internacional en Luxemburgo para concretar la apertura del archivo.
La directora del Museo del Holocausto en Washington, Sara Bloomfield, da esta formalidad por hecha, y declara que se trata de un paso de gran importancia. Bloomfield considera que la apertura del archivo es de una significación histórica y moral invalorable.
Barnouw se adhiere a esta postura, pero no cree que se vaya a rescribir la historia. Sí se dispondrá de más datos, principalmente para los habitantes de Europa Oriental, ya que hay poca información sobre las víctimas provenientes del este del Viejo Continente. Barnouw piensa que algunas personas utilizarán la información para exigir indemnizaciones por daños.
Digitalización
En la actualidad, alrededor de la mitad del archivo nazi está digitalizada. Los partidarios de la apertura del archivo quieren que se acelere este proyecto de digitalización, para así hacerlo más accesible fuera de Alemania.





























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