La Cámara Baja de Polonia ha aprobado una ley que establece la posibilidad de castrar químicamente a culpables de pedofilia.
Según la ley, aquellos que hayan cometido pedofilia o incesto deberán someterse a un tratamiento de tabletas cuando abandonen la prisión. Los medicamentos sirven para reducir la libido y reducirán las posibilidad de una reincidencia.
Organizaciones pro derechos humanos han planteado fuertes críticas contra la nueva ley. El primer ministro Donald Tusk, de centro derecha, había manifestado anteriormente que los pedófilos y los perpetradores de incesto eran “degenerados” e “inhumanos”, por lo que para ellos no rigen los derechos humanos.
La ley todavía tiene que ser aprobada por la Cámara Alta pero se trata solamente de una formalidad.

























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