Ámsterdam fue conocida durante décadas como la capital gay del mundo, un lugar donde parejas lesbianas y gay podían besarse en público sin temor, y donde la aceptación social y la igualdad legal para los homosexuales era incomparable con cualquier otro lugar del mundo. Una serie de violentas agresiones contra parejas que manifiestan públicamente su homosexualidad han empañado esa imagen. El consejo municipal ha reservado 1,2 millones de euros para restaurar su brillo.
El incidente más notorio tuvo lugar en 2005, cuando un prominente gay norteamericano fue agredido en Amsterdam durante el Día de la Reina. Chris Crain, redactor en jefe del Washington Blade, una revista gay, caminaba de la mano con su amigo cuando un joven le dio una bofetada. En cuestión de segundos se vieron rodeados por otros siete hombres que les propinaron golpes en el cuerpo y en la cara. Crain relató su experiencia en su blog:
“Nunca olvidaré la expresión en el rostro de nuestros agresores. Lo que vi fue más disgusto que odio pero era escalofriante.”
La comunidad gay se dio por enterada. Los dólares del turismo rosa se han desviado a otras ciudades con animados ambientes gay, como Berlín y Barcelona. Esta semana, el municipio de Amsterdam lanzó una campaña de tres años y 1,2 millones de euros para revertir la tendencia.
Tolerancia cero
La campaña enfoca el asunto desde dos aspectos, según Freek Ossel, concejal del municipio amsterdamés en el área de Diversidad. Una política de tolerancia cero para las agresiones motivadas por el odio se ocupará del tema seguridad – en cooperación con la policía y el Ministerio de Justicia – pero además, la campaña también hará hincapié en iniciativas sociales para mejorar la vida de los homosexuales en Ámsterdam.
“Se tomarán iniciativas de todo tipo, prestando atención a los homosexuales de mayor edad, estimulando la aceptación en el deporte, lanzando nuevas organizaciones, en resumen, enfocando no solo el aspecto de la seguridad sino también el de la sociedad civil. Y creemos que esto nos pondrá en camino para volver a convertirnos en la Capital Gay”.
Una de las iniciativas por la seguridad es la llamada “Códigos Rosas”, una red que busca establecer la comunicación entre los homosexuales y las personas de su vecindario. Además, se instalarán cámaras de vigilancia en las áreas populares nocturnas.
Mente y corazón
Entre muchos grupos minoritarios en Holanda hay poco respeto hacia la homosexualidad, según Dennis Boutkan, presidente de la asociación por los derechos gay COC Amsterdam. Pero el problema es más generalizado, agrega.
“Los grupos minoritarios no tienen una actitud muy positiva hacia la homosexualidad. Ahora intentamos promover el diálogo sobre lo que significa la homosexualidad, y también incentivar el respeto. Pero no me refiero solamente a grupos minoritarios. El nivel de aceptación social es realmente muy bajo entre la población holandesa.”
Boutkan considera la campaña del municipio amsterdamés como una alentadora iniciativa y espera que contribuya a mejorar la situación de los homosexuales en Amsterdam, y que sirva igualmente para promover el regreso de los turistas gays a la capital holandesa.
“Estoy seguro que estos esfuerzos servirán para provocar un cambio.”
Según parece, la asociación COC y el consejo municipal de Ámsterdam han prestado atención a la advertencia escrita por Crain después de su agresión.
“Espero que nuestros amigos gay en Holanda se den cuenta de que es un poco prematuro declarar la victoria y bajar los brazos ahora que han ganado las batallas legales. Ganarse el corazón y las mentes de las personas será un desafío mucho mayor.”





























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