Investigadores de 14 prominentes institutos de Europa y Sudamérica inician una investigación a gran escala sobre la muerte de los bosques, el cambio climático y la deforestación en la Amazonía.
La velocidad en que se deforesta la Amazonía se ha reducido notablemente en los últimos 6 años. Sin embargo, existen indicios que el proceso que este año se ha incrementado la tumba y tala de los bosques. Por otro lado, la deforestación no es la única amenaza que sufre este pulmón del mundo. Modelos de computación sugieren que estas selvas tropicales también están amenazadas de muerte por el cambio climático.
Teniendo en cuenta que estos bosques desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima, las lluvias y la provisión de agua de la región, está claro que en las próximas décadas existe una grave amenaza para los bosques, las aguas, el clima y la sociedad.
Cooperación internacional
Por esa razón, científicos de 14 instituciones, tanto de Europa como de América del Sur han iniciado un ambicioso programa de investigación que lleva el nombre de Amazalert, sobre la situación de la región amazónica en las próximas décadas. Estudios anteriores predicen que si continúa el cambio climático, los bosques amazónicos podrían degradarse hasta convertirse en una sabana. El objetivo de Amazalert es comprobar la probabilidad de ese pronóstico y cuando tendría lugar.
El equipo es liderado por el doctor Bart Kruijt, de la Universidad de Wageningen en Holanda, y por el doctor Carlos Nobre, del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales ( INPE) de Brasil. Otro objetivo es estudiar un posible sistema que detecte los signos de degradación de los bosques, que incluya un sistema de alerta temprana y de esa manera, en lo posible prevenir que ocurra. Por esa razón, Amazalert realizará también un monitoreo del impacto y la efectividad de las medidas públicas nacionales e internacionales que tienen como meta proteger la Amazonía.
El proyecto, iniciado esta semana, brindará dentro de 3 años las herramientas para el desarrollo y evaluación de las decisiones que se tienen que tomar para el futuro de la región, puedan ser claramente mejoradas, incluyendo formas de evitar los drásticos y posiblemente irreversibles cambios en el ecosistema.























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