Empiezan a despertar las relaciones comerciales entre América Latina y los países del sudeste asiático. El naciente intercambio comercial, que históricamente ha sido irregular, hará que aumenten los beneficios para ambas regiones.
Por Mara Landa
Las economías de las Asociaciones de Naciones del Sudeste Asiático, ASEAN, empiezan a abrirse al mercado internacional y ven en Latinoamérica un socio ventajoso. Así lo expresaron ambas partes en el Foro de Negocios de la ASEAN y América Latina, celebrado la pasada semana en Yakarta. Para la región latinoamericana supone una mayor diversificación de sus inversiones y una nueva vía de comunicación con los países asiáticos, hasta el momento limitada a Japón o China.
“Es un interés que ha empezado a despertarse. No ha sido histórico ni en lo económico ni en lo político”, explica Eduardo Velosa, director de la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana de Bogotá. Las economías de los países de la ASEAN han sufrido económicamente con el aumento de la desviación de las inversiones hacia China; sin embargo, ahora ven gran beneficio en unas relaciones más triangulares y miran a Latinoamérica de manera distinta.
“El naciente y creciente interés por América Latina se deriva precisamente de esa necesidad que tienen de diversificar las relaciones, de entrar en contacto con otras regiones y empezar a encontrar espacios, bien sea económicos, comerciales o políticos, que les generen réditos en las relaciones con su propia región”, detalla Velosa. El proceso de construcción de estos estados, relativamente nuevos, ha estado cerrado a sus propias sociedades. Tampoco América Latina había mirado más allá de China o Japón para sus relaciones comerciales. “Históricamente no han sido unas relaciones fluidas, sin embargo, en los últimos años América Latina ha empezado a verlos como unos socios importantes que le sirven para sus relaciones con el nordeste de Asia, especialmente China y Japón”, dice Velosa.
La “deschinización” del comercio latinoamericano
En los últimos años, y fruto de la crisis económica, China ha ido consolidando más su influencia e inversiones en la región latinoamericana, siendo el segundo socio comercial de las principales economías. Sin embargo, para Velosa, su interés es “Limitado en el sentido de que está orientado a temas de la inversión, por ejemplo, en sectores extractivos más que buscar un desarrollo conjunto de toda la economía o de toda la sociedad”. Por ello, añade, uno de los puntos importantes de estas nuevas relaciones es una “deschinización” del comercio con el sudeste asiático que tiene, dentro de las relaciones internacionales, un valor propio y no limitado a China.
Beneficios de las relaciones
El desconocimiento ha sido la causa principal de unas limitadas relaciones que, como reconoció el Ministro de Comercio de Indonesia, Gita Wirjawan, han sido bastante menores de lo que podrían ser. También el temor a suponer una competencia directa ha sido un freno, añade Velosa, cuando podría haber supuesto una mejora: “Muchos de estos países por su carácter tropical tienen algunos de nuestros productos, pero ellos sí han hecho mucha inversión y han empezado a desarrollar una industria tecnológica importante que nos permitiría encontrar ciertas complementariedades”.
Para América Latina significará también una menor dependencia de sus socios tradicionales: EEUU y Europa. “No podría yo cantar victoria y decir que ya logramos una diversificación de las relaciones en términos generales (…). Pero el hecho de regularizar esas relaciones, de empezar a tener unos contactos más frecuentes y más directos, lo que indica es que América Latina, precisamente, está aprovechando un poco el declive económico de Europa y de EEUU y puede encontrar en estos mercados alternativas que les permitan sostener sus propios procesos de desarrollo”, explica Velosa. Algunos países latinoamericanos, como Chile, ya están bastante desarrollados en esta diversificación del comercio.
























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