Las algas son la fuente alternativa de energía con mayor futuro para la producción de biocombustibles. Buenas para el ambiente pero por ahora, muy caras.
La Universidad holandesa de Wageningen, que ya experimenta desde hace algún tiempo las posibilidades que brinda este oro verde, va a la cabeza en el cultivo de esos microorganismos. La investigación de la Universidad de Wageningen acapara la atención de países y empresas que en los últimos años han invertido en el desarrollo de la denominada tercera generación de biocombustibles.Generaciones
Cabe aclarar que la primera generación de biocombustibles es la que proviene de cultivos agrícolas tradicionalmente empleados para la alimentación humana como el maíz, caña de azúcar o soja. Estos primeros combustibles agrícolas, también llamados agrocombustibles, han sido blanco de numerosas críticas por afectar la seguridad alimentaria, la biodiversidad y por no contribuir a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. La segunda generación usa los mismos cultivos pero sólo emplea las partes que no tienen valor alimenticio como el bagazo de la caña de azúcar, la jatrofa, el álamo o la paja de los cereales. No obstante, aquí también hay un pero, las tecnologías necesarias son demasiado caras. En la tercera generación, más concretamente en el estudio del cultivo de algas, Holanda lleva la delantera.
Interés mundial
Las investigaciones son seguidas con atención tanto por Estados Unidos y el resto de Europa como también por gigantes petroleros como Exxon Mobile. El objetivo que se persigue es cultivar algas a gran escala para producir biodiésel a un precio capaz de competir con la energía clásica. El especialista holandés en algas, Jeroen de Vree, a cargo del proyecto, espera conseguir mucho aceite a partir de las algas porque cuanto más aceite haya más biodiésel se producirá. Pero, también reconoce que el cultivo comercial de biodiésel tardará todavía unos diez años en alcanzarse. “Ahora se produce a cuatro euros el litro y debe bajar a 40 centavos", explica Jeroen de Vree.
Argentina
Y mientras en Holanda se aguardan los resultados, en Argentina un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Cuyo, bajo la dirección del Ingeniero Jorge Barón, lidera un proyecto de investigación sobre la cría de algas unicelulares. Las ventajas son tan importantes que merecen ser resaltadas: las algas consumen desechos, purifican las aguas cloacales, en lugar de emitir CO2 lo utiliza como insumo y no necesita para su reproducción tierras de cultivo alimentario ni agua dulce.
Por todo lo expuesto, las algas son algo más que una alternativa a nuestra economía basada en el petróleo o carbón, son las plantas energéticas del futuro.





























Enviar nuevo comentario