Jefes de gobierno occidentales y la Agencia Internacional de Energía Atómica, AIEA, han reaccionado con preocupación ante la revelación de que Irán posee una segunda instalación nuclear donde, entre otras actividades, se puede enriquecer uranio con el que es posible fabricar armas atómicas.
Hasta el momento Irán contaba con sólo una instalación en Natanz, a 250 kilómetros al sur de la capital Teherán. Según el gobierno iraní, la segunda tiene el objeto de llevar a cabo experimentos y todavía no ha entrado en funcionamiento.
El presidente de EE.UU. Barack Obama ha informado que la segunda central se halla en una montaña en las cercanías de la ciudad sagrada de Qom. El mandatario exige la inmediata presencia de inspectores de Naciones Unidas.
Gobernantes occidentales han amenazado con endurecer las medidas contra Irán. Los mandatarios calificaron la segunda central de uranio como una flagrante violación de una gran cantidad de convenios internacionales.
La próxima semana hay planeada una reunión sobre el tema entre las seis mayores potencias mundiales: EE.UU., China, Rusia, Gran Bretaña, Francia y Alemania.



















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