Los prisioneros políticos pueden a menudo contar con el apoyo de organizaciones locales de defensa de los derechos humanos. Pero en esta materia, la más grande e influyente organización a nivel mundial es Amnistía Internacional.
Contando con dos millones de miembros en 150 países, la intervención de AI en casos individuales de prisioneros políticos conduce a una mejora de la situación del detenido entre un 30 y 50% de los casos.
Todos los años, unos 80.000 activistas participan en acciones relámpago por las víctimas de la vulneración de derechos humanos. Amnistía se dedica a casos que implican pena de muerte, tortura o desaparición. Estas acciones relámpagos parecen ser las más efectivas. A través de mensajes por SMS o correo electrónico, o enviando cartas a las autoridades nacionales, se logra mejorar la situación del prisionero en casi la mitad de los casos.
Según Nicole Sprokel, portavoz de Amnistía Internacional Holanda, el éxito reside en la rapidez y alcance de la acción. “Los mensajes llegan de todo el mundo. De repente se centra la atención en un prisionero hasta ese momento desconocido. Así se insta a las autoridades a la reflexión, siendo quizás ésta la causa por la que permitan más tempranamente que el prisionero reciba visita de su familia, un médico o abogado.”
Solicitud de liberación
Antes de iniciar una acción relámpago, debe darse a conocer la mayor cantidad de datos posible del detenido. “La información proviene de familiares, abogados, y agrupaciones por los derechos humanos en el país de origen”, comenta Sprokel. De esta manera, AI puede determinar si se trata de presos políticos o de conciencia.
En el caso de presos de conciencia, Amnistía Internacional siempre solicitará su liberación. No es tan claro en el caso de los prisioneros políticos. “Debemos saber con certeza que la persona en cuestión no ha hecho uso de la violencia para defender sus convicciones. Si el prisionero ha hecho uso o propagado la violencia, Amnistía pide un trato humano y un proceso justo”.
Mandela
La diferenciación entre ambas categorías de prisioneros y el uso o no de violencia son aspectos importantes para AI. Un prisionero político puede también ser, dependiendo del bando al que pertenezca, un terrorista o un guerrillero, y los dos apelan a la violencia. Un ejemplo conocido es el del sudafricano Nelson Mandela, quien estuvo años en prisión por sus actividades contra el régimen de apartheid. Sólo renunció a la violencia luego de su liberación. Sin embargo, también puede considerarse el grupo paramilitar irlandés IRA.
“En este sentido, las violaciones a los derechos humanos que se perpetran en nombre de la lucha contra el terror suponen un verdadero desafío”, comenta Sprokel. Desde que Estados Unidos declarara la guerra al terrorismo luego de los atentados del 11 de septiembre, ha surgido según laportavoz de AI una nueva categoría de prisioneros: el sospechoso de terrorismo.
Para combatir el terrorismo, se creó una cultura donde proliferaban las detenciones arbitrarias, procesos irregulares, torturas y centros de detención secretos. Tal fueron los casos de la prisión en la Bahía de Guantánamo y de las cárceles secretas en Oriente Medio.
“Los países que mantienen a personas detenidas bajo estas condiciones, hacen todo lo posible para que éstas no sean catalogadas como prisioneros políticos o de conciencia”, informa Sprokel. “Son combatientes enemigos. De esta manera, diferentes países intentan eludir la legislación internacional sobre derechos civiles”.
Lucha contra el terrorismo
El método norteamericano de combate al terrorismo tuvo sus seguidores, no sólo entre las democracias de Occidente, sino también entre otros regímenes. Amnistía concluye que de esa manera se fue perdiendo la norma de lo que realmente era un sospechoso de terrorismo. China y Rusia utilizan el pretexto de la lucha contra el terror para acallar a la oposición política.
A través de campañas internacionales, Amnistía Internacional insiste en que los derechos humanos básicos deben respetarse en cualquier situación, incluso aunque se trate de un sospechoso de terrorismo. “Siempre advertimos a los gobiernos sobre esta cuestión.” Según Sprokel, la lucha contra el terrorismo no puede ser una carta blanca que permita poner a sospechosos tras las rejas por tiempo indefinido y sin proceso.
Cambio
Si bien las violaciones a los derechos humanos en nombre de la lucha contra el terrorismo siguen estando a la orden del día, AI ha logrado un éxito significativo. Desde que se abriera la prisión en Guantánamo, Amnistía ha denunciado el vacío legal en que se encontraban los prisioneros, señalando que no se mejora la seguridad violando los derechos humanos.
También otras organizaciones, como Naciones Unidas, han adoptado este mensaje. Pero la prueba máxima del cambio de mentalidad es el anuncio hace dos años del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de que cerraría definitivamente la prisión en la Bahía de Guantánamo.





























Gracias, Lazaro. Si, puede ser, le damos esa chance.
Comparto tu opinion completamente Mario Fuentes, pero pienso que tal ves no habia una fotografia mas adecuada para el articulo, tal ves fue eso, no se ,es mi opinion.
Creo que la fotografía e incluso alguna parte del contenido, referido a presos de Guantánamo o terroristas talibanes no es lo más afortunado si la nota se refería a presos políticos.
El preso político es equivalente a preso de conciencia, o sea, el que está detenido por sus ideas políticas, dentro de su país, por ideas que molestan a quienes gobiernan
Pero los detenidos en la guerra contra el terrorismo, no son presos políticos, no son ciudadanos o residentes del país, sino prisioneros de guerra o detenidos "enemigos", combatientes enemigos.
Podrá discutirse que el trato a tales combatientes enemigos sea superior al standard que fija al Convención de Ginebra para los prisioneros enemigos, eventualmente si tales prisioneros tienen derecho a reclamar justicia - un juez-, como si fueran ciudadanos del país que atacan, pero me parece que no hay que confundir a estos prisioneros, con los prisioneros políticos.
No es bueno confundir términos.
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