Los Estados Unidos han decidido cambiar drásticamente su estrategia en la lucha contra la droga en Afganistán. De ahora en adelante se detendrá la política de destrucción de campos de opio y se acentuará la presión sobre la intercepción de la droga. Así lo ha declarado el enviado para Afganistán, Richard Holbrooke, durante un encuentro del G8 en la ciudad italiana de Trieste. Según Holbrooke, la destrucción de los campos de opio, y a su vez, la falta de inversiones, dejan a los campesinos en manos de los talibanes. Holbrooke también afirma que el planteamiento ha fracasado visto que la producción de opio no ha hecho sino aumentar desde la incursión militar norteamericana en 2001. Lo que ahora se pretende es ayudar a los campesinos a introducir otros cultivos.



















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