Renunció a su cargo en señal de protesta por las grandes sumas de dinero que se ganan en el mundo de la adopción. La directora Ina Hut, de la agencia de adopción más grande de Holanda, ya no lo podía aceptar. Su partida ha desatado reacciones entre las familias holandesas con hijos adoptivos.
Wilma Samuëlz, madre adoptiva de Roos, una niña china, comenta:
“Se me parte el corazón al pensar que un niño es robado en alguna parte. Ninguna madre consciente aceptaría un niño sustraído a sus propios padres. Por otra parte, actualmente las reglas son muy estrictas y los obstáculos muy grandes. Y hay tantos niños en el mundo esperando por padres adoptivos que les brinden cariño.”
La semana pasada, Ina Hut, directora de la agencia de adopción Wereldkinderen (Niños del mundo) presentó su dimisión por estar en desacuerdo con el sistema actual de adopción, un sistema en el que el dinero desempeñaría un papel demasiado preponderante. Además, el irresistible deseo de algunos padres de tener un hijo adoptivo propiciaría las prácticas ilegales.
¿Soluciones locales?
Ina Hut considera que se deben estudiar mejor las soluciones locales para un niño huérfano, por ejemplo, en los círculos familiares o de amistades. Wilma Samuëlz y su pareja André tienen sentimientos ambiguos sobre esta postura:
“En esos países hay niños que ya no tienen padres. Se los puede enviar a familiares pero ¿en qué condiciones? ¿En el campo? En tal caso, hay una gran probabilidad de que tengan que trabajar. Incluso en condiciones de esclavitud. En esos casos estarían mucho mejor en un hogar holandés.”
Iniciativa propia
El padre adoptivo André Samuëlsz teme que se incremente el número de personas que buscan hijos adoptivos por propia iniciativa en el caso de que el sistema de adopción mundial esté sujeto a condiciones muy estrictas, tal como lo propone Ina Hut:
“Ya es algo que se ve ahora, parejas que desean intensamente un hijo y buscan un niño adoptivo en su lugar de nacimiento. Si es necesario, sobornando a abogados o funcionarios públicos. Parece que esos métodos de vez en cuando dan resultado”. La madre Wilma: “Principalmente Rumania tiene una mala reputación en ese sentido. Hace poco, un programa de televisión mostró a un periodista que hablaba con cámara oculta con un vendedor en el mercado. Le preguntó dónde podía conseguir un hijo adoptivo y, después de algunos rodeos, llegaron a una familia con cinco niños. “¿Cuál de ellos quiere?”, le preguntó el padre. “Seguramente el bebé, es el menor de mis hijos.”
Flexibilizar procedimiento
Los padres de Roos escribieron un libro sobre los años de búsqueda de adopción. Aún cuando no se conocen todos los detalles de sus orígenes – fue una niña abandonada - André y Wilma están convencidos de que el proceso de adopción transcurrió con perfecta legalidad. Los padres deben cumplir una gran cantidad de requisitos y el trámite puede durar varios años. Roos estuvo casi tres años en un orfanato antes de ser adoptada.
“¿Qué futuro le esperaba allí?”, se pregunta Wilma. “Las exigencias son tan altas; cada vez es más difícil adoptar un niño. Pero creo que, cada tres segundos, muere un niño en alguna parte del mundo. Seguramente, muchos de ellos podrían ser adoptados. Cada vez es más difícil ayudar a otros.”





























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