El ministro norteamericano de Defensa, Robert Gates, quiere poner fin a uno de los bastiones de las fuerzas armadas exclusivamente masculinos: en su opinión, las mujeres deben ser admitidas en los submarinos.
Hasta el momento, los submarinos eran terreno prohibido para las mujeres. Por la falta de espacio de las naves, los tripulantes están muy juntos; en algunos casos varias personas deben dormir en una sola cama. El Congreso deberá todavía pronunciarse sobre los planes de Gates. La idea es que progresivamente las mujeres entren en servicio en los submarinos, y se empezará con las que tengan mayor rango. En la práctica, deberá pasar todavía un tiempo antes de que esto ocurra: las mujeres tendrán que seguir un programa especial de entrenamiento dentro de la Marina de guerra estadounidense de un año y medio.

























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