"Se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro de manera, que vino a perder el juicio."(Miguel de Cervantes)
Escuche la entrevista a Helena Matute*
Son muchos los psicólogos, periodistas, educadores, políticos, psiquiatras, profesionales varios, que hablan de una nueva patología que consiste en la adicción a Internet.
Incluso circula ya el chiste por la red: "¿Cómo puedes saber si te has convertido en un adicto a Internet? Si al levantarte en mitad de la noche para ir al baño no tienes más remedio que conectar el maldito e-mail antes de regresar a la cama..."
Pero estamos confundiendo las cosas al hablar en términos de diagnóstico clínico. En resumidas cuentas, hablar de adicción a Internet es algo así como hablar de adicción a leer el periódico: hay muchas personas que cuando se levantan por la mañana tienen un intenso deseo, una necesidad casi imperiosa de leer el periódico. Lo leen todas las mañanas. Y sin embargo, no desarrollan tolerancia, y tampoco sufren síndrome de abstinencia si dejan de leerlo.
¿Que a algunos les quita mucho tiempo? Claro, pero las adicciones no se definen por el tiempo que nos ocupan. También ver la televisión o leer el periódico quita tiempo a la gente y sin embargo nadie es adicto al periódico ni a la televisión. Ni siquiera a don Quijote, a pesar de que de tanto leer se le secó el cerebro, lo tachó nunca nadie de adicto a la lectura.
Son muchos también los psicólogos, psiquiatras, sociólogos, pensadores de Internet, que han pedido una y otra vez que no se confunda la utilización excesiva de Internet con las adicciones. Sherry Turkle, por ejemplo, advertía ya en 1995 del peligro que encierra el uso del término adicción, que iguala la utilización de Internet con la utilización de drogas y de alcohol, algo que siempre es malo para el organismo.
También la Asociación Americana de Psicología ha insistido en que lo que la gente está llamando adicción a Internet no tiene nada que ver con lo que caracteriza a las adicciones (tolerancia, dependencia, síndrome de abstinencia...): "A pesar de la relevancia del tema, los estudios científicos publicados sobre la adicción a Internet son escasos. La mayoría son meras encuestas, con muestras autoseleccionadas y sin grupos de control. El resto son especulaciones sobre aspectos filosóficos de Internet pero que no proporcionan datos", escribe T. DeAngelis en un artículo titulado "Is Internet addiction real?", publicado en la revista de la Asociación Americana de Psicología, Monitor on Psychology.
Lo cierto es que en nada se parece la famosa adicción a Internet a las adicciones que se describen en los manuales de psicología y psiquiatría. No figura en el DSM-IV, el manual más utilizado para el diagnóstico de desórdenes mentales, editado por la Asociación Americana de Psiquiatría (1994). Tampoco ha sido aceptada por la Asociación Americana de Psicología, ni por la Organización Mundial de la Salud.
Los defensores de la existencia de la adicción a Internet se escudan en que la red es aún muy joven y en que por eso no ha sido aún aceptada esta adicción por las principales asociaciones profesionales. Lo comparan con la adicción al juego, al sexo, a la comida, a las compras, llamándolas a todas ellas, de manera colectiva, "adicciones no químicas". Y sin embargo, el DSM-IV no considera ninguna adicción no química: las adicciones se definen según la sustancia que las causa. Los trastornos del control de impulsos (como el juego patológico), o los trastornos de la conducta alimentaria, pertenecen a categorías diagnósticas diferentes a la de los trastornos relacionados con sustancias. Tampoco figura en el DSM-IV la adicción a la televisión ni a la lectura (véase también Grohol, 1998, 1999).
La adicción a Internet surgió como una broma de correo electrónico
El término "adicción a Internet" fue originalmente una broma de esas que acaban dando la vuelta al mundo por correo electrónico. En un foro de profesionales de la psicología, Ivan Goldberg intentaba hacer una parodia del DSM-IV. Goldberg afirmaba irónicamente haber descubierto un nuevo síndrome, el síndrome de adicción a Internet, detallaba los criterios "oficiales" para su diagnóstico (por supuesto, sin ningún tipo de datos ni referencia "oficial") y proponía, además, crear el primer grupo virtual de ciberadictos anónimos. O sea, algo así como el primer grupo de alcohólicos anónimos que se reúne tomando copas en los bares.
Esto ocurría en 1995 y lo triste es que hubo mucha gente que se lo creyó; o que no leyó el mensaje despacio antes de reenviarlo a sus amistades; o que, sencillamente, no tuvo interés en aclarar el malentendido que empezaba a extenderse, quizá para así dar cobertura a la alarma sobre el nuevo síndrome de adicción a Internet. Incluso quizá, algunos, para poder sentar las bases de un nuevo negocio bien rentable: el del tratamiento on-line de la adicción a Internet. El mismo Goldberg, sorprendido por el éxito, se dedicó a reenviarlo una y otra vez a numerosos foros.
Afortunadamente todavía puede consultarse el mensaje de Goldberg (1) en las secciones de humor de algunas universidades. También puede seguirse parte de la historia de esta broma en diferentes grupos de noticias a través de la incorporación al buscador Google de los mensajes antiguos publicados en grupos de noticias.(2)
Como es lógico, las primeras clínicas virtuales especializadas en tratar la adicción sin dejar de usar Internet no tardaron en aparecer. La psicóloga estadounidense Kimberly Young (1998), directora del Center for Online Addiction (3), es una de las personas que más defiende en la actualidad la idea de que Internet es adictivo. Su sitio web es absolutamente convincente. Y rentable. Ofrece terapias, libros, videos... A padres preocupados, a empresas, a abogados, a instituciones, tiene recursos para todos. Ofrece incluso un test para saber cuando alguien es o no adicto a Internet, aunque los datos de fiabilidad y validez de este test no aparecen por ningún lado.
Como niños con zapatos nuevos
Hay muchos, pero sobre un dato, que indica clarísimamente que no se trata de una adicción. Todos los autores, incluso los mayores defensores de la adicción a Internet, incluso Kimberly Young, coinciden al afirmar que la gran mayoría de las personas a las que se ha catalogado como "adictas" son personas que llevan poco tiempo en la red (p. ej., Grohol, 1998; Kraut y cols. 1998; Young, 1998; Wallace, 1999). Las cifras más elevadas son las de Young (4): el 83% de las personas a las que ella ha clasificado como adictas son personas que llevan menos de un año en la red, sólo el 17% de los supuestos adictos tiene más de un año de experiencia, y el porcentaje de adictos con más de dos años de experiencia ni siquiera lo menciona. ¿Desde cuándo una adicción disminuye con el paso del tiempo? En otras palabras, los supuestos adictos son en realidad novatos, novatos fascinados por la red.
Parece claro que hay bastante gente que pasa un primer momento obnubilada y fascinada por la red. Pero eso se pasa. La novedad no es adictiva. Las cosas suelen volver a su cauce y la mayoría de la gente vuelve a invertir su tiempo en actividades más productivas en cuanto se hace consciente de cómo se le evaporan tardes enteras frente al ordenador y sin vender una escoba (Grohol, 1998; Kraut y cols. 1998; Young, 1998; Wallace, 1999). Al principio, además, se pierde mucho el tiempo por no saber utilizar bien la red, por ir a menudo a páginas equivocadas, por tardar mucho más tiempo del necesario en hacer las búsquedas, por escribir a los sitios equivocados, por bajarse archivos gigantescos o entrar en páginas de esas llenas de sonido y animación que bloquean la conexión durante horas. Es necesario invertir mucho tiempo al principio en conocer bien la red para poder luego utilizarla con eficacia.
En relación con esto, se ha observado también que no es sólo que los usuarios más noveles pasen más tiempo en Internet, sino que incluso la forma en que utilizan Internet los usuarios que llevan menos de un año en la red y los que llevan más de cinco años es sustancialmente diferente: mientras los usuarios experimentados dedican más tiempo al correo electrónico, actividades relacionadas con su trabajo, consulta de noticias y de información, los usuarios noveles pasan más tiempo en chats y otros servicios de ocio (UCLA Center for Communication Policy, 2001). Supongo que puede tratarse de una forma de aprendizaje y exploración muy necesaria, y muy propia por otro lado, de toda situación nueva (¿se han dado cuenta de todo el tiempo que invierten los niños en jugar y de lo necesarios que son el juego y la exploración en toda situación de aprendizaje?).
Parece por tanto, según estos datos, que la mayoría de la gente acaba por cambiar sus hábitos de utilización de la red para, con el tiempo, usarla de manera cada vez más racional y menos "adictiva". De hecho, los usuarios que utilizan más Internet leen más libros, escuchan más CDs de música... son en definitiva, más selectivos que los que no utilizan Internet (UCLA Center for Communication Policy, 2001). Como ya he comentado antes, las actividades que más descienden al aumentar el uso de la red son escuchar la radio y ver la televisión. Y no es de extrañar, pues quien está acostumbrado a buscar directamente las noticias y actividades que más le interesan ¿por qué razón iba a sentarse delante de un aparato que le obliga a estar pendiente de todo un programa de dos horas (publicidad incluida) para poder escuchar la noticia o la canción que le interesa?
También se sabe que el 91% de los supuestos adictos (y sigo con datos de Young, que son los más alarmistas en cuanto a la adicción a Internet), lo que hacen cuando están en Internet es participar en actividades de relación social: chat, correo electrónico, foros... son las actividades más adictivas según Young (5). ¿Cómo podemos llamar adictas a personas que todo lo que están haciendo en Internet es charlar?
CITAS:
(1) http://www.cog.brown.edu/brochure/people/duchon/humor/internet.addiction...
(2) Si hacen una búsqueda en http://www.google.com (opción "Grupos"), encontrarán numerosas referencias y reenvíos del mensaje original de Goldberg, muchos de ellos realizados por él mismo. Uno de los primeros es un mensaje firmado por Ivan Goldberg y publicado en sci.psychology el 16 de marzo de 1995. Este mensaje se encuentra en
http://groups.google.com/groups?selm=psydocD5ItB6.DA4%40netcom.com&outpu...
(3) http://www.netaddiction.com/
(4) y (5) http://www.netaddiction.com/whatis.htm
Hasta aquí el fragmento del capítulo perteneciente al libro de Helena Matute*, "Adaptarse a Internet. Mitos y realidades sobre los aspectos psicológicos de la red". Publicado por la Casa de las Ciencias, La Coruña, 2003.
La versión original de este capítulo se puede descargar en
http://paginaspersonales.deusto.es/matute/librointernet.htm. La presente publicación se ha realizado con la autorización de su autora a Radio Nederland Wereldomroep.
*Helena Matute es catedrática de psicología y directora del Laboratorio de Psicología del Aprendizaje de la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Se dedica a la psicología experimental y su investigación se centra especialemnte en dos áreas: la psicología del aprendizaje y el estudio de Internet desde el punto de vista psicológico (y como laboratorio psicológico).



























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