En siete países africanos está en marcha una investigación a gran escala para encontrar una vacuna contra la malaria. Pero, incluso hoy, cuando las vacunas no ofrecen una protección completa contra esta enfermedad, son cada vez menos los niños que mueren por su causa. De cualquier modo, en el continente africano la malaria tropical mata a un millón de niños cada año.
La próxima semana, en la capital de Kenia, Nairobi, se llevará a cabo la Conferencia Pan-africana sobre la Malaria, a la que asistirán investigadores, líderes políticos y trabajadores de la salud. Y hay buenas noticias. Ha disminuido la cantidad de niños africanos que mueren de malaria y, de no presentarse contratiempos, en 2011 estará lista la primera vacuna contra la malaria tropical.
Equipos de científicos participan en África en una de las investigaciones clínicas de mayor envergadura para crear una vacuna contra este mal. En los siete países involucrados participan 16 mil niños. De todas las vacunas que se han producido hasta ahora, la más prometedora es la de la marca GlaxoSmithKline. Este cóctel preventivo contiene elementos del parásito de la malaria Plasmodium falciparum, el virus de la hepatitis B y un amplificador que pone en función el sistema inmunológico.
Resultados esperanzadores
La actual investigación es la continuación de una menor, realizada en Mozambique hace un par de años. La vacuna probada allí está lejos de ofrecer una protección completa, pero tal como explica Piet Kager, catedrático emérito del Centro Médico Académico de la Universidad de Ámsterdam (AMC) “redujo las enfermedades severas y la muerte de niños en un 30 o 40 por ciento. Los niños vacunados todavía enfermaban de malaria, pero a menudo causada por pocos parásitos. Los efectos de la vacuna y la amplificación del sistema inmunológico duraban por lo menos 18 meses, lo que es bastante tiempo”.
Dado que los niños vacunados enfermaban levemente, es probable que sus organismos desarrollaran formas de inmunidad, lo que los ponía a salvo de enfermar más adelante.
Un parásito complicado
La investigación está dirigida específicamente a la malaria tropical en Africa, causada por el parásito Plasmodium falciparum. Para la llamada fiebre de los tres días, causada por el Plasmodium vivax – variante de la malaria, común en Latinoamérica y el Sudeste Asiático – se necesita otro tipo de vacuna. Esto es más complicado de lo que parece, dado que este parásito es muy difícil de cultivar. Por lo mismo, la investigación en laboratorios es limitada.
Además, el parásito de la fiebre de los tres días fue puesto de lado durante largo tiempo, por considerárselo inofensivo. Los niños realmente enfermaban, pero no fallecían. Y como dice el profesor Kager, hasta hace poco esta enfermedad se podía tratar sin mayores dificultades.
“Hasta hace muy poco este parásito era sensible al tratamiento con Cloroquina, la mejor y más barata droga contra la malaria”, dice el profesor holandés. “Pero el parásito a desarrollado sus resistencias a esta droga y se está expandiendo. Si llega a expandirse por todo el mundo representaría un problema grave. Uno querría tener también una vacuna contra el Plasmodium vivax, dado que la adecuada al Plasmodium falciparum no lo afecta. Ese es el problema”.
Una medida anticuada
Kager ha constatado un refuerzo en la lucha contra la fiebre de los tres días, con grandes inversiones en la investigación que pudiera conducir a una vacuna específica.
Pero una vacuna, por lo menos en el futuro inmediato, será siempre una medida complementaria. Las mallas contra los mosquitos y las medicinas no dejarán de ser necesarias.
“La reducción del número de mosquitos, también de nuevos mosquitos, de larvas, la reducción de los charcos y lugares húmedos donde se pueden reproducir, son medidas que han sido efectivas en el pasado y siguen siendo importantes”, dice Kager. “Existe la tendencia a olvidar estas cosas porque contamos con avances técnicos como el DDT, la Cloroquina y otros. Hemos dejado de prestar atención a las medidas preventivas tradicionales, con las que hemos contado siempre”.
Sin vacuna pero con la ayuda de una adecuada prevención sanitaria, hay regiones africanas libres de malaria como Kwazulu Natal y Zanzibar. Piet Kager no espera que dentro de diez años exista en el mercado una vacuna efectiva contra la malaria. Pero si se aplican de manera adecuada todos los medios actualmente al alcance, no será necesaria una vacuna que ofrezca una protección total contra la enfermedad.





























Enviar nuevo comentario