En toda Holanda, curas, frailes y monjas se hicieron culpables de violencia sexual o física, según consta en un detallado informe que obra en poder de Radio Nederland y del periódico NRC Handelsblad. También han llegado a nuestra emisora reacciones de emigrantes que dicen haber sido sometidos a abusos en instituciones católicas holandesas en el pasado.
Como consecuencia de nuestras revelaciones de fines de febrero acerca de abusos en el convento Don Rua en la ciudad de s-Heerenberg, 128 ex alumnos de diversos internados y seminarios han reaccionado. Con ello queda de manifiesto un primer panorama de las características y las dimensiones de los abusos a nivel nacional.
En total se acusa a 137 sacerdotes, frailes y monjas. Los presuntos delincuentes pertenecían, o pertenecen actualmente, a 32 órdenes y congregaciones. La mayoría de los religiosos trabajaba en internados y seminarios en las provincias de Brabante del Norte, Limburgo y Gelderland. Algunos de ellos desempeñaban funciones en parroquias o centros juveniles.
Desconfianza
De numerosas entrevistas con víctimas se desprende que los hechos fueron sistemáticamente ocultados. Bajo la presión de la reciente atención mediática, la comisión, presidida por el ex ministro Deetman y a petición de los obispos holandeses, investigará las violaciones dentro de la iglesia católica.
Muchas de las víctimas dicen tener poca confianza en Ayuda y Derecho, el lugar para presentar denuncias de la iglesia católica en Holanda. Una parte de las 450 personas que se presentó allí en las últimas semanas, asegura que envió su historia también a Radio Nederland y al diario NRC por temor a que Ayuda y Derecho no le prestara suficiente atención.
Período álgido
Del inventario se desprende que los abusos tuvieron lugar especialmente en los años 60 (62 denuncias) y 50 (43). El hecho que de años anteriores haya habido muchas menos acusaciones se debe posiblemente a que muchas de las víctimas ya han fallecido. Desde 1960 la cantidad de denuncias ha disminuido rápidamente, debido seguramente, entre otras cosas, a que muchos internados fueron cerrados.
El abuso condujo a la emigración
También nueve holandeses emigrados dicen haber sido víctimas. Hasta el momento han llegado a Radio Nederland denuncias de Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Alemania (3), España, Sri Lanka y Uganda.
Uno de los emigrantes declara que él, entre otras cosas, abandonó holanda debido a los abusos. Richard Wolterman, de Australia, Estuvo entre 1968 y 1974 en el pequeño seminario e internado College Hagevel en Heemstede, una institución que caía bajo la jurisdicción de la diócesis Haarlem-Ámsterdam. Wolterman dice haber sufrido acosos sexuales y otras transgresiones. Según declara, él no fue el único. “Existía una cultura del secretismo y el miedo”, dice Wolterman. “Debido a que los abusos se producían en un entorno aislado, te cierras y te insensibilizas. Yo no pude hablar del tema sin miedo hasta los 32 años. Irme de Holanda era una manera de enfrentar la situación.”
Focos principales
Una de las escuelas más mencionadas es el Colegio Canisius en Nimega, en ese entonces en manos de jesuitas. También en Alemania dicha orden ha quedado en entredicho debido a abusos en la escuela del mismo nombre en Berlín.
En Instituto Saint Louis en Amersfoort, de la Hermandad de Maastricht es mencionada por seis ex alumnos.
La mayoría de las denuncias se refiere a los salesianos de Don Bosco y los Hermanos del Amor. Esto se explica en parte debido a la reciente publicidad acerca de internados en ’s-Heerenberg y Eindhoven.
Investigación interna
El antiguo director, responsable por el control en ’s-Heerenberg ha sido acusado como autor de los crímenes por cuatro ex alumnos. Las denuncias de abusos en ’s-Heerenberg se extienden por un período de diez años. Hasta ahora dos salesianos han reconocido los abusos a través de los medios. En 1967 se llevó a cabo una investigación interna en ’s-Heerenberg, después de la cual un cura que había abusado de cinco niños fue enviado a un convento de monjas en Babberich,
También en Eikenburg fueron trasladados diversos frailes. Dos fueron enviados a una institución siquiátrica y un tercero fue cambiado de residencia. A pesar de los serios antecedentes de violencia física y sexual, la policía no fue alertada.
Complicidad de los padres
La ola de reacciones que han llegado a Radio Nederland y al NRC Handelsblad, dejan ver que la inmensa mayoría de los delitos fue acallada. En muchos casos los propios padres colaboraron en ello por temor a un escándalo. Curas y frailes estaban entonces altamente cinceptuados. Los alumnos que denunciaban los hechos podían esperar ser castigados tanto en el internado como en su casa. El ex alumno Frank huyó de un internado a los trece años. “Después de la última vez, mi padre me mandó de vuelta con la advertencia de que si me volvía a escapar una vez más, ya no podría volver a casa.”





























Esta noticia debe difundirse mas y ser ejemplo de aliento para los demas paises en la denuncia de los hechos, dicha institucion esta en todo el mundo y deja mucho que pensar. ojala los gobernantes a cargo sepan dictar las sanciones correspondientes, lastima por quienes murieron en silencio es posible que ahun no descancen.
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