El barco del aborto. Así se le llama en Holanda. Su verdadero nombre es Aurora y es propiedad de la organización Women on Waves (Mujeres sobre las Olas), de la doctora holandesa Rebecca Gomperts. Se trata de una clínica flotante, especialmente equipada para realizar abortos. Las mujeres de aquellos países en los que está prohibido podrán interrumpir su embarazo no deseado de forma segura, a bordo de este barco que opera en aguas internacionales. El lunes día 11 de junio el Aurora zarpó hacia Irlanda.
Paul Hazebroek
El hecho de que Irlanda sea el primer destino del barco se debe a que en este país la interrupción del embarazo es un delito, a menos que la vida de la futura madre corra peligro. Mujeres sobre las olas considera que las mujeres deben tener el derecho a decidir si desean o no tener el hijo que esperan. La organización se rige por la ley holandesa, que permite abortar hasta las 22 semanas de embarazo, y mientras la clínica flotante navegue en aguas internacionales, el barco continúa siendo territorio holandés.
La idea de crear el barco del aborto surgió de una visita de la doctora Gomperts a México. Un médico mexicano le habló de las numerosas prácticas abortivas que tienen lugar ilegalmente, las que además se realizan en condiciones deplorables. La información facilitada por el médico mexicano convenció a la Dra. Gomperts de que en el ámbito mundial el aborto es una de las intervenciones médicas más habituales a que son sometidas las mujeres, y que en la mayoría de los casos entrañan graves riesgos para la salud. Según la organización, este problema es especialmente grave en Sudamérica, África y algunos países asiáticos. En el ámbito europeo, la legislación al respecto es muy estricta en Irlanda, Polonia y Malta.
Mujeres sobre las Olas calcula que anualmente se practican en el mundo más de 50 millones de abortos, de los cuales 20 millones se hacen de forma ilegal y en muchas ocasiones en condiciones precarias. Según la organización, anualmente mueren unas 70 mil mujeres a consecuencia de ese tipo de intervenciones y las víctimas, casi siempre, son mujeres pobres que no disponen de dinero para costearse el tratamiento en una clínica privada.
Parece bastante improbable que las irlandesas puedan acceder realmente al barco del aborto. Los dos médicos que se encuentran a bordo necesitan un permiso del la Inspección Holandesa de Salunidad y aún no lo han obtenido. Por lo tanto, la práctica de abortos en el barco podría acarrear consecuencias jurídicas a Mujeres sobre las Olas. Sin embargo, antes de que el barco zarpara, la organización aclaró que su acción incluiría también otros temas de salud, como información y entrenamiento para médicos y enfermeras del lugar, y distribución de anticonceptivos y de la píldora abortiva. Son justamente estas políticas de prevención las que han hecho de Holanda el país con menos abortos del mundo.
El Aurora ha zarpado hacia Irlanda invitado por una organización irlandesa que aboga por la legalización del aborto. Mujeres sobre las olas espera con su acción contribuir a que en la católica Irlanda se abra el debate sobre la legalización de esta práctica. Hasta el momento, anualmente más de 6 mil irlandesas eluden la ley de su país y se trasladan a Gran Bretaña para interrumpir su embarazo no deseado.
Un sondeo de opinión realizado recientemente indica que tres cuartas partes de los irlandeses se muestran favorables, en determinadas condiciones, a la interrupción del embarazo.
La acción de Mujeres sobre las olas ha desatado el rechazo del Gobierno irlandés y, por supuesto, el de la Iglesia Católica. Incluso en Holanda existe cierto escepticismo al respecto. Voces críticas consideran que la organización se inmiscuye de forma excesiva en asuntos internos de otro país, añaden que la acción va demasiado lejos y que constituye una nueva demostración de la supuesta superioridad moral holandesa con respecto al resto del mundo.
Pero la fundadora Rebecca Gomperts no se deja arredrar. No serán sus críticos quienes detengan su avance. Como médico que fuera del barco insignia de Greenpeace, Reinbow Warrier, la doctora Gomperts no le tiene miedo al oleaje fuerte. Después de Irlanda, uno de sus planes es visitar con el Aurora las costas de Brasil.





























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