Gran parte del mundo queda a oscuras este sábado en la Hora del Planeta, en una iniciativa para salvar a la Tierra del cambio climático, con una hora sin luz en casi 4.000 ciudades en 88 países, en las 25 zonas horarias. Recordemos que monumentos como el Coliseo de Roma, la Torre Eiffel de París, el Big Ben de Londres y Times Square en Nueva York apagaron sus luces el año pasado
La campaña fue establecida por la Organización No Gubernamental (ONG) ecologista Fondo Mundial de la Naturaleza, auspiciada por Naciones Unidas. La operación, también conocida como la Hora de la Tierra, adquirió una dimensión mundial en 2008 y el sábado a las 20h30 locales (09H30 GMT) más de 1.200 edificios apagarán sus luces. Muchas multinacionales como Google, Coca Cola, Hilton, McDonalds, Canon, HSBC o IKEA se han apuntado al apagón por el bien del planeta.
Algo ha sucedido en las conciencias. No se trata únicamente de la idea del Fondo Mundial de la Naturaliza. En todas partes se percibe en forma creciente la gravedad de la situación. La comprensión del fenómeno del cambio climático está por encima de aspectos culturales o estados de desarrollo. Ha calado hondo el mensaje de organizaciones no gubernamentales y movimientos ciudadanos.
La “Hora del Planeta” llega a Europa este sábado a las 19:30 GMT. Por citar sólo algunos ejemplos: la plaza Trafalgar Square en Londres, la Torre Eiffel en París, el Atomium en Bruselas, la cúpula de San Pedro en Roma, o la Plaza de Cibeles en Madrid quedarán totalmente en penumbra.
on este apagón Europa se une a la iniciativa de salvar al planeta Tierra del cambio climático, y participa en la experiencia de una hora sin luz con otras casi 4000 ciudades en 88 países en las 25 zonas horarias.
Quince horas después, en Bruselas, el Atomium, la Grand Place, y toda la red de autopistas públicas se quedarán a oscuras, así como todas las sede de las instituciones comunitarias -la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo- a los que se unirán los principales edificios de Amberes, Lieja, Gante y Namur. La cúpula de San Pedro en el Vaticano se apagará al mismo tiempo que el Coliseo en Roma, el puente de Rialto en Venecia, la Torre de Pisa, la Arena de Verona, el Palacio Real de Caserta, el Valle de los Templos de Agrigento en Sicilia y el Maschio Angioino en Nápoles.
También, más de cien ciudades españolas se sumarán a “La Hora del Planeta” y en ese tiempo quedaran sin luz la mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada, la Sagrada Familia de Barcelona o la Cibeles en Madrid. Las murallas de Ávila, la catedral de León o Santiago de Compostela, la plaza mayor de Salamanca, o el circo romano de Tarragona, serán otros tantos monumentos apagados.
Esta será la primera vez que Portugal se una a esta lucha contra el cambio climático y siete ciudades participarán en el apagón mundial, desde Lisboa a Vila Nova de Famalicao y Guimaraes (norte), Tomar y Águeda (en el centro), Funchal, capital de la Isla Madeira,y Almeirim, unos 100 kilómetros al norte de la capital lusa.
Cuando le llegue su hora, las luces del continente americano irán apagándose desde el Obelisco de Buenos Aires, al palacio presidencial de Lima, la Casa Blanca en Washington, Times Square en Nueva York, o el Golden Gate en San Francisco y también en Oriente Medio las Pirámides de Egipto.
Esa hora sin luz eléctrica en todo el planeta comenzó en la isla Chatham de Nueva Zelanda, que se convirtió en el primer lugar del mundo en quedar totalmente a oscuras a las 20:30 hora local. Luego, Australia y Nueva Zelanda junto a varios países del Pacífico Sur apagaron sus principales monumentos para unirse al llamamiento ecologista.
La Casa de la Ópera y los principales rascacielos de Sidney quedaron sin luces mientras en el puerto se escuchaban las sirenas de los transbordadores y en Wellington (Nueva Zelanda) se oscurecía el Parlamento y la Torre de Comunicaciones de Auckland.
Las islas Fiyi, la catedral de Manila (Filipinas), en Malasia la torre Menara Kuala Lumpur, de 421 metros de altura, se apagaron mientras en Singapur la gente se congregaba a la luz de las velas en el parque Esplanade.
Tailandia celebró la “Hora del Planeta” en el Parque Saim y en Yakarta (Indonesia) los rascacielos también se apagaron a la hora prevista, como en China, que respondió por primera vez a este llamamiento y una veintena de sus ciudades, entre ellas Pekín, Shangai y Hong Kong apagaron sus monumentos y centros oficiales y comerciales.
Entre las 12:30 y las 13:30 GMT, el Estadio Olímpico de Beijing, “El Nido de Pájaro”, hasta la Torre de la Perla de Oriente en Shangai o los rascacielos de Hong Kong quedaron totalmente a oscuras.
Solamente Japón y Arabia Saudi eran los únicos países del grupo del G20 que no respaldaron oficialmente el apagón y en sus ciudades, fueron los ciudadanos lo que se limitaron a apagar las luces
Este esfuerzo global pretende presionar a los líderes mundiales que acudirán a la Conferencia sobre Cambio Climático de Copenhague, el próximo diciembre, para que, finalmente, pacten una reducción “decidida” de la emisión de gases de efecto invernadero.
No es esta una oscuridad de miedo. Paradójicamente son unas tinieblas de solidaridad, de exigencia social a los gobernantes, de unidad ante el peligro. Oscuridades para pensar en lo que hemos hecho para llegar hasta esta frontera. Una oscuridad para salir fortalecidos hacia la luz.





























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