El presidente estadounidense Barack Obama celebra hoy, jueves, su cumpleaños número 50. Comenzará con una pequeña fiesta en la Casa Blanca para sus colaboradores. Este fin de semana celebrará con familia y amigos. Obama es uno de los jefes de estado que comenzó su ardua labor joven y sexy, pero que acusan visiblemente su responsabilidad. Y también hay otros ejemplos.
El propio Obama no está demasiado impresionado con el hito en su vida: “Me siento realmente bien con mis 50 años. Me he vuelto un poco más canoso desde que tomé este puesto, pero fuera de eso me siento muy bien”. Sin embargo, cuando Obama se mira al espejo, o en algún periódico, tendrá que admitir que es más que un cabello más canoso. Anteriormente en este año dijo que también le estaban saliendo ojeras por lo pesado de su trabajo.
Pareces ser el destino de cada primer ministro o presidente. Es elegido joven y dinámico, y durante su mandato comienza a decaer inexorablemente. Especialmente para los norteamericanos es una obsesión. En YouTube ha diversos vídeos dedicados a “presidentes que envejecen”. Como, por ejemplo, donde un presidente se ve todavía peor que el otro.
Tony Blair
Pero no solamente en EE.UU. se fijan en arrugas y otras señales de decadencia. En Alemania surgió una verdadera polémica acerca de si el entonces canciller federal Gerhard Schröder se teñía o no el cabello, cosa que él negaba enfáticamente. El prototipo de un mandatario envejecido rápidamente es el ex primer ministro británico Tony Blair. Comenzó joven y apuesto y terminó, viejo, canoso y ajado.
Pero también hay excepciones. La presidente brasilera, Dilma Roussef se vuelve cada vez más joven desde que se presentara como candidata para su difícil puesto. Según algunas fuentes, esta circunstancia debe agradecerla a un tratamiento de rejuvenecimiento al que Roussef se sometió poco antes de asumir su cargo. También el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi se vuelve cada vez más joven, lo que, por cierto, nada tiene que ver con implantes de pelo, dientes postizos o cirugía plástica, qué va. “¿Ve esta hermosa chaqueta?”, disimula Berlusconi. “Me la regaló Putin”.
Michelle
Canoso o no canoso, ¿a quién le importa? Como Obama dijo balbuceando como un colegial poco antes de su cumpleaños: “Michel piensa todavía que soy guapo. Y ose es todo lo que cuenta. ¿O no? Creo yo.”





























Enviar nuevo comentario