Este 20 de noviembre se cumplen 20 años de la Declaración de los Derechos de la Niñez. ¿Qué se ha logrado hasta ahora? ¿Cómo lograr que los menores conozcan sus derechos?
En entrevista con Radio Nederland, Bernt Assen, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, respondió a éstas y otras preguntas.
"Hay altos niveles en las estadísticas de maltrato a los niños y de violencia doméstica. Creo que ésta es una área donde sí urge admitir la responsabilidad de cada uno nosotros. No se puede tener un policía en cada hogar. Cada cual es responsable de lo que ocurre dentro de las casas, pero también de los vecinos, de los amigos, de toda la comunidad. Por lo tanto hay que movilizar hoy día en América Latina a todos los adultos," declaró a Radio Nederland, en la sede de UNICEF en Panamá, su director regional.
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Pregunta: Hace 20 años que se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño, se trata de una Convención más, de un documento más. Seguramente, muchos dirán, una más en el saco. ¿Cómo le explicaría Ud. a nuestros oyentes y lectores que ésta es una Convención diferente y que valió la pena firmarla?
Respuesta: Yo puedo hablar sobre esto con cierta autoridad porque yo estaba trabajando en Honduras en el año 89. Los primeros años que vivimos con la Convención, todo el concepto que hay Derechos Humanos que se aplican a la niñez. Fue un concepto manejado por un grupo muy pequeño de abogados, fue un grupo de expertos con un lenguaje muy elitista, y muy poca gente entendió la importancia de que, finalmente, la niñez fuera reconocida como un grupo poblacional con derechos humanos como cualquier persona. Hasta el momento, yo diría que, hasta cierto punto, el pensamiento de la mayoría de la gente era que los niños eran propiedad de los padres. En los años 90 vimos como los conceptos llegaron a grupos poblacionales más grandes, vimos que muchos Gobiernos y las asambleas nacionales de los paises empezaron a adoptar legislaciones y políticas que coincidieron con los planteamientos de la Convención de los Derechos del Niño. En el año 2002 salí de la región, he vuelto ahora y veo que estos conceptos que un grupo muy elitista estaba manejando hace 20 años, ya los conocen y entienden en las escuelas primarias en América Latina.
En la Convención de los Derechos del Niño se empezó un proceso que está todavía en camino, pero que ha avanzado bastante en hacer un cambio cultural. Pienso que cuando hayamos terminado con el cambio de este proceso del cambio cultural y que toda la población latinoamericana se sienta con Derechos Humanos y los exija, ahí veremos realmente los grandes cambios. No tengo ninguna duda de que hemos avanzado mucho en toda la materia de concienciar a la gente de que tienen derecho y que esto no será una realidad hasta el momento en que la gente lo exija.
Pregunta: Para aceptar las obligaciones que pide la Convención de los Niños hay que ratificarla o adherirse a ella. ¿Cuál es el dato ahora, 20 años después?.
Entrevistado: Lo que hemos visto en los últimos años es que hay una voluntad de casi todos los países de América Latina y el Caribe de querer invertir en la niñez; hay una conciencia que no existía antes y esta conciencia se ha convertido en una voluntad política que se expresa de diferentes maneras. Un dato importante es que, en 15 países de la región hay más de 21 familias pobres que se benefician de lo que llamamos la transferencia directa condicional a las familias más pobres.
La condición varía un poco entre los países, pero tiene que ver con la obligación de las familias de poner a sus hijos e hijas en escuelas primarias, y la obligación de la madre y la mujer de, durante el embarazo, acudir a las citas médicas para controlar el buen desarrollo de su hijo. Yo diría que hoy vemos una voluntad de los Gobiernos de invertir en la niñez, pero siempre podemos cuestionar las prioridades; queremos ver más inversión en la infancia . En estos 20 años ha habido un claro cambio.
Pregunta: Pero algunos lo cumplen más y otros menos. ¿Cómo es ese proceso de revisión? ¿De qué depende de qué un país lo cumpla?
Entrevistado: El sistema de Naciones Unidas en cada país de la región sigue el desarrollo de indicadores que, en todas partes, son los mismos y permiten comparar el los avances entre los países. Claro que la posibilidad de cumplir con las exigencias que impone a las sociedades la Convención de los Derechos del Niño varía de acuerdo con los recursos disponibles de cada país.
Entonces, a los países más pobres les toma mas tiempo poder cumplir. En América Latina, en general, los avances son muy buenos. Lo que es importante señalar es que, al mirar los promedios de los indicadores nacionales que se usan para medir los avances en el subcontinente, todo va muy bien. Pero, si empezamos a mirar a niveles subnacionales y a niveles de grupos de población, como por ejemplo la población indígena latinoamericana, vemos que los avances son menores de lo que uno quiere ver. Creo que, el análisis que hacemos en cada país, no únicamente el promedio nacional sino el promedio en el ámbito de municipios, provincias, Estados y, a grupos poblaciones particulares, ahí vemos que hay una tarea pendiente.
Sergio: Hay muchos derechos en la Convención. Derechos a la Educación, a la Salud, a la supervivencia , al desarrollo pleno, a estar protegido, por ejemplo, contra los malos tratos, a la violencia a la explotación. Si, desde arriba, el Estado no es capaz de garantizarle esto a los niños, ¿con qué instrumentos cuentan los menores de 18 años para hacer validar sus derechos existentes en la Convención?
Entrevistado: Creo que todavía los menores de 18 años tienen oportunidades limitadas de expresarse y de influir en la política en los países, oportunidades limitadas para la toma de decisiones. Pero, aun así, creo que hay avances, porque, tomemos este año, en septiembre yo participaba en un gran reunión de la Organización de los Estados Americanos en la que se discutía asuntos de la niñez en Lima y, por primera vez, participaban jóvenes en la discusión. Uno de los que los escuchaba sus planteamientos era el Presidente de la Republica. Por eso creo que tomamos un poco más en serio a los jóvenes. En la familia, en la comunidad y en el ámbito de los políticos que en todos los paises han elegido dirigir las sociedades, falta tener el espacio para que la voz de la niñez se escuche.
Sergio: No son buenas las comparaciones pero, quizás aprovechando que recientemente ha salido el informe mundial anual sobre el desarrollo humano y hay datos concretos de cada país, ¿cómo valoran Uds. la posición de determinados países latinoamericanos y su relación con el desarrollo de la niñez?
Entrevistado: Por las estadísticas, vemos que hay países que han avanzado más que otros, y esto tiene que ver con los recursos que tienen disponibles. México logro avanzar mucho con un poder económico fuerte en la región. Muchos de los avances se lograron bajo una amenaza grande por la baja de la actividad económica y los ingresos de las familias pobres. Entonces, en México se logro avanzar mucho, pero hoy en día la situación es muy difícil dado que la economía del país esta vinculada a la recesión en Estados Unidos. En consecuencia, la capacidad de los mexicanos que viven en este país, unos 20 millones, de ayudar a sus familias en México se ha reducido mucho. Creo que, esto nos preocupa mucho, las economías de los paises latinoamericanos que no están tan unidos con la economía de Estados Unidos, marchan mejor.
Sergio: El Estado tiene un papel preponderante, pero la Convención es clara cuando dice que los padres, los progenitores, tienen un rol importante y responsable en la crianza de los niños. ¿Cuál es el mensaje a esos progenitores que muchas veces no saben distinguir ni tan siquiera las diferencias de las edades como para educarlos, y mucho menos conocen los derechos de los menores?
Entrevistado: Esto tiene que ver con el nivel de educación de las familias y, sobretodo, con el nivel de educación de las mujeres y las madres. Entonces vemos que las probabilidades de los hijos de una mujer que sabe leer y escribir para que manden sus hijos a la escuela son mucho más grandes que las de una mujer que no ha tenido la oportunidad de ir a la escuela. Todavía sigue un gran reto para las familias más pobres en cuanto a motivarles de enviar a sus hijos a la escuela y a acudir a los servicios de salud. También sabemos que las familias más pobres tienen acceso a servicios de menor calidad que familias con más recursos y familias que viven en zonas más urbanas. Por tanto, hay disparidades en todas las sociedades latinoamericanas y caribeñas. Un dato importante es que la riqueza en América Latina sigue con una concentración mucho más grande y mucho mas fuerte que la de cualquier otro lugar del planeta.
Sergio: Hemos hablado de los progenitores, los padres. Muchas veces esos padres somos nosotros mismos, Usted, yo. ¿Pero qué podemos hacer todos, el resto de la sociedad, cuando no somos los padres de esos niños desprotegidos?
Entrevistado: Una situación que me ha llamado la atención ahora, al volver a América Latina, después de 7 u 8 años de ausencia es los niveles que vemos en las estadísticas de maltrato a niños y violencia doméstica. Creo que ésta es una área en la que, si urgimos la responsabilidad a cada uno nosotros, no se puede tener un policía en cada hogar y, aquí se es responsable de lo que ocurre en el mismo y en las casas tanto de los vecinos como de los amigos, de toda la comunidad. Por lo tanto, hay que movilizar, hoy día en América Latina a todos los adultos responsables para parar esta violencia inaceptable que viven muchos niños y muchas mujeres. Las encuestas muestran que una de cada tres mujeres, tanto en América Latina como en el Caribe, ha sido víctima de violencia doméstica. Son datos que me impresionan mucho.
Sergio: ¿Y cuál es el papel de UNICEF en todo esto?
Entrevistado: Nuestro rol no es decidir sobre la política de los países, pues ellos han elegido sus Gobiernos y sus legisladores. Nuestro rol es asegurar que las decisiones que toman incluyan el tener en cuenta la Convención de los Derechos del Niño. Por ejemplo, un campo donde no se ha visto mucho avance en América Latina es la mortalidad materna, que sigue siendo muy alta en muchos países, una materia en la que no se logra avanzar. Luego nuestro rol es recordarles estas situaciones a los tomadores de decisiones. Tenemos muchos recursos, siempre podemos ayudar a mejorar los servicios directos, pero en América Latina y El Caribe los presupuestos de UNICEF son limitados, y nuestro rol no es tanto compensar por la falta de inversiones por parte de los Gobiernos, sino ayudarles a poner en práctica políticas para que cumplan con los compromisos que adquirieron cuando firmaron el Convenio de los Derechos del Niño.
Sergio: Y si fuera necesario trabajar más intensamente en algunos países para que esos derechos se cumplan, ¿cuáles países habría que seleccionar para una acción más urgente en América Latina?
Entrevistado: Haití es un país que requiere mucho apoyo. Después, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Bolivia. Éstos son los paises que, hoy día, tienen voluntad de invertir en la niñez pero carecen de recursos.
Sergio: Una pregunta un poco personal sobre los retos de su misión que casi acaba de iniciar. Usted ha podido trabajar en Sudán, Afganistán y países latinoamericanos. ¿Cuál es su impresión personal sobre la región en la que está representando a UNICEF y sobre los retos de su misión aquí?
Entrevistado: Creo que, comparada con otras regiones, América Latina tiene algunas ventajas muy grandes. Una de ellas es que tiene una sociedad civil mucho más organizada que otros países donde he trabajado fuera de la región. Creo que esta red de organizaciones civiles vibrantes, con voz, con energía, con una agenda de proteger a grupos de la población que no han tomado parte en el desarrollo general de los países, representa una oportunidad en América Latina que no existe en otras regiones. Aquí las organizaciones civiles son muy fuertes y están muy presentes. Otra ventaja que se está desarrollando bastante es que, en muchos países existen centros de excelencia con grupos de expertos muy fuertes, y en todos los países existen proyectos exitosos. Creo que en América Latina, más que llamar a los donantes para venir y explicarnos cómo avanzar en América Latina se trata de conectar y hacer una cooperación Sur entre los países de la región. Todos tienen algo con que contribuir al desarrollo fuera de su propio país. Ahora estamos llegando a una época con una cooperación mucho mas horizontal, en la que todos los países aportan ideas, experiencias, conocimientos y, reciben de una minoría de paises el requeriente del apoyo clásico de donantes que quieren ceder sus riquezas a los pobres. Creo que este concepto ya no va a ser valido en América Latina en los próximos años.



























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