Hace exactamente diez años se celebró la boda del príncipe heredero de Holanda Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguieta. El 2 de Febrero de 2002, en un día soleado y tibio (nada menos que 15 grados en invierno en Holanda), la pareja hizo los votos matrimoniales en Ámsterdam.
Holanda se había entregado ya completamente a Máxima, pero la novia argentina terminó de consolidar su simpatía en el pueblo cuando durante la ceremonia se emocionó hasta las lágrimas durante la interpretación de Adios Nonino, de Astor Piazzolla, por parte del bandoneonista holandés Carel Kraayenhof. Diez años después sigue siendo el miembro más popular de la Casa Real holandesa.
El Fondo Oranje
Como regalo nacional de boda, Guillermo Alejandro y Máxima recibieron el Fondo Orange, que apoya miles de iniciativas sociales y comunitarias. La pareja visita todos los años una gran cantidad de proyectos para fomentar y alentar a los involucrados.
Además, la princesa máxima es, entre otras funciones, la representante internacional del sistema de microcréditos (préstamos para pequeños empresarios) y además es miembro del Consejo de Estado, el principal organismo asesor del Gobierno holandés. Guillermo Alejandro se ocupa de temas como la administración de aguas y forma parte del Comité Olímpico Internacional.
Ambos visitan regularmente grandes eventos deportivos para alentar a los participantes holandeses, a menudo con sus hijas Amalia (8 años), Alexia (6 años) y Ariane (4 años).
Igualmente, el príncipe Guillermo Alejandro y la princesa Máxima, han acompañado en los últimos años a la Reina Beatriz en sus visitas de Estado, como una forma de preparación para el momento en que deban hacerse cargo de la Corona, aunque este no se vea muy cercano.


































Enviar nuevo comentario