Ad Koetsenruijter está viviendo los días más tensos de su carrera como embajador de la Unión Europea en Libia y Túnez. “Estoy atento a la ola de refugiados y mi mujer me ayuda en la recolección de artículos de primera necesidad”.
Koetsenruijter permanece por el momento en su residencia en Túnez. “Por suerte. Yo escucho de colegas diplomáticos en Libia que la capital Trípoli se ha transformado en una ciudad fantasma. Las cosas no se ven bien”.
Sitiados
Momentos antes, el embajador tenía al teléfono a Catherine Ashton, la representante para el extranjero de la Unión Europea. Después llamó la eurocomisaria para asuntos humanitarios, Kristalina Georgieva. “Ella llegará el miércoles por la noche a Túnez y volaremos a la frontera con Libia”, dice el holandés Ad Koetsenruijter, quien se desempeña como embajador de la Unión Europea en Túnez y Libia.
En enero vivió momentos de gran temor durante los disturbios en Túnez, cuando los sublevados sitiaron su vivienda. Koetsenruijter: “El personal de la embajada fue evacuado esos días. Yo mismo sentí miedo pero permanecí en mi puesto. Como capitán, te quedas en el barco”.
Desde que la chispa de la rebelión se trasladó a Libia no puede hacer mucho más que seguir el desarrollo de los acontecimientos desde el país vecino, Túnez. Él envía sus informes a la oficina de Ashton en Bruselas, ya que, como embajador, cae bajo su jurisdicción.
| Unión Mediterránea En 2008, el presidente francés Nicolas Sarkozy lanzó la Unión Mediterránea, una colaboración de 43 países de Europa y Asia alrededor del mar Mediterráneo. Un año antes había dicho: “Tenemos que superar los odios para dejar lugar al gran sueño de la paz y la convivencia”. Esa cooperación fue una continuación del llamado proceso de Barcelona, en el que los países de Unión Europea ofrecieron ayuda financiera a los países alrededor de la Unión Mediterránea. El propósito de la Unión Mediterránea fue trabajar conjuntamente para combatir las armas de destrucción masiva, problemas medioambientales e inmigración ilegal. Sarkozy también abogó por dejar a Turquía fuera de la Unión Europea y por acelerar el proceso de paz entre Israel y los territorios palestinos. Fraternalmente, el entonces presidente de Egipto, Hosni Mubarak, y el presidente francés, se dirigieron a los miembros de la nueva unión durante la inauguración. A mediados de 2010, el Parlamento Europeo pidió revitalizar la Unión Mediterránea. La colaboración se estancó. Un año más tarde, Mubarak ya ha sido forzado a dimitir. La Unión Mediterránea nunca funcionó realmente. |
Ayuda de emergencia
Además de las sanciones y el embargo de armas, la Unión Europea ha anunciado que pondrá a disposición tres millones de euros para ayuda directa de emergencia para los refugiados libios. “La gente necesita alimentos, tiendas y medicinas, Los tres millones producen algún alivio, pero se necesita mucho más,” dice Koetsenruijter.
En el marco del programa europeo de solidaridad, Koetsenruijter trabaja desde hace años con los tunecinos en el campo de los proyectos de medioambiente, derecho, educación y estímulo de pequeños empresarios. Con los libios casi no se puede hablar de colaboración. “Allí no hay instancias que funcionen”.
Desde hace años que se informa sobre la inestabilidad política en ambos países pero lo que ha ocurrido en las últimas semanas le ha llegado de sorpresa. “Sucedió todo muy rápido. Y que la inmolación de un joven desempleado tuviera consecuencias tan grandes, no lo habría imaginado jamás”.
Él comprende la crítica a la Unión Europea, acusándola de reaccionar demasiado tarde y demasiado débilmente ante las revueltas en la región árabe. Koetsenruijter: “La Unión Europea es una unión de 27 voces y es lógico que a veces haya opiniones disidentes. Es parte de nuestra naturaleza. Ahora eso no ha sido muy útil y nuestra actuación ha sido débil”.
Amigos dictadores
La molestia con la situación en la región tiene que ver con la doble agenda europea: mantener como amigos a dictadores a cambio de petróleo y gas. Pero Koetsenruijter no puede aceptar esa acusación. “Por supuesto que tuvimos buenas relaciones con los gobiernos para obtener petróleo y gas a precios más bajos, pero de eso se ha beneficiado mucho el ciudadano europeo. Además llevamos tecnología europea a la región, especialmente en el terreno de las telecomunicaciones. Eso finalmente facilitó la revolución de Facebook”.
Los próximos días serán, sin duda, los más emocionantes de su carrera. “Nadie sabe cómo terminará la historia en Libia”.
Koetsenruijter se ocupa principalmente del drama humanitario. Su esposa lo ayuda. “Ella recoge, con amigos y conocidos, bienes de ayuda que se trasladan a la frontera con Libia. Es una acción espontánea”.
Solidaridad y donaciones
El llamado del holandés Partido de la Libertad PVV de Geert Wilders en el sentido que los refugiados de Libia no son bienvenidos en Holanda, Koetsenruijter lo considera una declaración “puramente política”. “Yo creo que eso no lo comparte el holandés medio, que cuando se trata de acciones de ayuda siempre se manifiesta con solidaridad y donaciones. Ahora debemos ser solidarios con esa gente que lucha por su libertad”.





























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