El alcohol no es un simple riesgo para el niño en crecimiento, es decididamente desastroso. El alcohol frena el desarrollo del cerebro y causa un daño irreversible, según se desprende de una reciente investigación entre jóvenes adolescentes. La moda de beber hasta caer en coma puede provocar incluso el subdesarrollo permanente del cerebro. Un pediatra de la ciudad holandesa de Delft intenta convencer a padres e hijos de que el alcohol debería ser un tabú total hasta los 23 años.
El pediatra Nico van der Lely observó en su propio consultorio que el hábito de beber hasta caer en coma está creciendo de forma alarmante. Actualmente, el número de niños que son ingresados inconscientes en el hospital ya es de uno a dos por día. Van der Lely decidió crear un policlínico especial para niños y jóvenes, una primicia en Holanda, y da conferencias en escuelas secundarias. "Los padres subestiman el peligro del alcohol", afirma el pediatra. "Cuando un niño ha comenzado a beber, ya no tiene más frenos para seguir bebiendo con sus amigos. O sea que hay que prohibirlo. Decir que no.
Dilemas
Sin embargo, los padres que asisten a la reunión organizada por Nico van der Lely en la escuela secundaria de Middelburg reaccionan escépticos a su mensaje. En la práctica actual, lo que ocurre es completamente diferente: los padres, con las mejores intenciones, ofrecen a su hijo adolescente la primera cerveza en el ambiente familiar, o la primera copa de champaña a su hija en la fiesta de fin de año.
La idea es que, de esta manera, los hijos aprenden a consumir alcohol de una forma responsable. Además: ¿qué educador cree aún en las prohibiciones? Sin embargo, Van der Lely es inflexible: "Un adolescente no está en condiciones de beber alcohol de manera responsable precisamente porque su cerebro no está completamente desarrollado. Tampoco sirve negociar con ellos, prometiéndoles por ejemplo que les pagarán la licencia de conducir si no fuman hasta cumplir los dieciocho años. Hay que ser claros; no es no."
Inconscientes
Carla de Vries, una madre preocupada que asiste a la charla de Van der Lely, pide consejo: "Mi hijo Lars tiene 14 años. El año pasado, unos conocidos en el camping nos contaron que una noche, sus amigos lo arrastraron a la tienda de campaña completamente inconsciente. No había bebido hasta caer en coma, naturalmente, pero me temo que eso puede desembocar en una situación realmente peligrosa."
En efecto, el proceso de desarrollo del cerebro en los adolescentes los hace susceptibles a la adicción, afirma igualmente Jan Buitelaar, catedrático en Psiquiatría Juvenil de Nimega. "Fumar un solo cigarrillo o beber una sola copa de alcohol puede llevar al cerebro a un estado de éxtasis, lo que constituye una base para pasar al abuso y a la adicción."
Cerebro incompleto
Y eso provoca un daño irreversible, explica el neurobiólogo Guus Smit. Los miles de millones de neuronas de las que se compone nuestro cerebro están en pleno proceso de interacción mediante ramales que interconectan a las neuronas. Una vez que esas "ramificaciones" se han completado, el cerebro ha llegado a su estado de crecimiento pleno. Solo entonces desaparecerá el comportamiento típico del adolescente, como impulsividad, falta de planificación o de previsión y la búsqueda de riesgos. El alcohol retrasa el crecimiento de las comunicaciones nerviosas en el cerebro y, como lo afirma el profesor Smit: "Lo que está ausente de nuestro cerebro nunca será construido."
El exceso de alcohol o el beber hasta caer en coma frena de un golpe el desarrollo del cerebro joven. El pediatra Nico van der Lely advierte sobre las consecuencias: "Si los niños que todavía tienen que dar el estirón se intoxican con alcohol sufrirán daños cerebrales irreversibles, y el tamaño de su cerebro será considerablemente menor que el de sus compañeros de la misma edad que no beben. Habrán perdido el futuro que podría haberles esperado, porque su capacidad de pensamiento y aprendizaje ha sido afectada."
Policlínica para jóvenes con excesivo consumo de alcohol y drogas
Los niños y jóvenes con problemas de alcohol y drogadicción pueden ser atendidos, desde esta semana, en un policlínico especial en el hospital Slotervaartziekenhuis en Amsterdam. La consulta está destinada a niños y jóvenes entre 12 y 18 años. El hospital trabaja conjuntamente con médicos y escuelas para convencer a los jóvenes que acudan al policlínico. Entretanto, ya se ha observado gran interés entre los adolescentes que consumen alcohol pero no así entre los que consumen marihuana.
Traducción: Raquel Bruno





























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