La segunda cumbre de países africanos y suramericanos (ASA) se realizó este fin de semana en la caribeña isla de Margarita, en Venezuela.
El encuentro produjo una declaración en la que los gobiernos de ambas regiones fijaron posiciones compartidas sobre numerosas materias de la agenda internacional, y se comprometieron a cooperar en todo aquello que signifique lucha contra la pobreza y a favor del desarrollo.
Asistieron 8 mandatarios suramericanos y 20 africanos, varios vicepresidentes, cancilleres y otros ministros para un total de 61 países representados. La nutrida asistencia se consideró un éxito con respecto a la más reducida primera cumbre, celebrada en Nigeria hace tres años.
El presidente anfitrión, Hugo Chávez, se congratuló por este visible éxito y reiteró sus tesis a favor de un mundo políticamente multipolar. “El mundo ya no será más unipolar ni bipolar, sino multipolar, y la unión de estos dos polos, África y Suramérica, contribuirá a lograr lo que el libertador Simón Bolívar llamaba el equilibrio del mundo”.
Muanmar Gadafi
A lo largo de dos días de conferencia, Chávez intercaló entre una y otra intervención, propuestas de alianzas en materia de energía, minería y finanzas.
El líder libio Muammar Gadafi fue una de las estrellas de la cumbre, como presidente de turno de la Unión Africana, por ser la primera vez en sus 40 años como gobernante que pisaba suelo latinoamericano, y por su propuesta, que la declaración final no recogió, de que los países del Atlántico Sur formen una organización de defensa similar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
Un tanto desfavorecido por la calidad de los intérpretes y del sonido en la sala de la conferencia, Gadafi revivió las críticas que hizo a las potencias occidentales hace pocos días en la sede de las Naciones Unidas. “Las potencias quieren seguir siendo potencias, y nosotros tenemos que construir nuestras propias fuerzas, porque si nos debilitamos, eso no favorece la paz ni la seguridad internacionales”, ha dicho el líder libio.
Relevancia de Sudamérica y África
Otra estrella en la cumbre fue el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien expuso que no hay problema global que no puedan abordar en conjunto América del Sur y África, ni problema global cuya solución pueda encararse sin esas dos regiones.
También la presidenta chilena Michelle Bachelet llamó la atención sobre la fuerza numérica que representan ambas regiones y las potencialidades de su espacio conjunto: “Es en primer lugar un espacio para tratar los grandes temas, como la crisis global que se inició el año pasado y ha significado el fin del paradigma neoliberal”, postuló la mandataria.
En el marco de la Cumbre, siete gobiernos sudamericanos, los de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela, adoptaron el documento constitutivo del Banco del Sur, que tendrá un capital inicial de 20.000 millones de dólares. Sin embargo, el tratado aún deben ratificarlo los parlamentos de esos países.
Declaración de Nueva Esparta
El texto final de la cumbre se bautizó “Declaración de Nueva Esparta” porque así se llama el estado venezolano que forman Margarita y otras dos pequeñas islas, y consta de 30 páginas que reescriben las tesis defendidas por los países en vías de desarrollo en el marco de las Naciones Unidas.
Por cierto, abogaron por una reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que permita una mayor participación de los países africanos y suramericanos.
Al margen de la declaración se anunciaron acuerdos para explorar la cooperación energética y minera entre Venezuela y países de África Occidental como Mauritania y Níger.
La tercera cumbre entre ambas regiones se realizará en Libia el año 2011, y entretanto funcionarán grupos de trabajo sectoriales que recogerán propuestas para presentarlas a una reunión de cancilleres que se efectuará dentro de un año.




























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