Los países con índices de salarios más bajos deben recibir apoyo para protegerse contra la crisis económica. El Fondo Monetario Internacional, FMI, funde incluso lingotes de oro para apoyarlos con dólares.
Por Bette Dam
Aproximadamente 80 países recibirán préstamos sin intereses por valor de 17 mil millones de dólares. ¿Acaso tiene sentido la medida?
En las calles de Accra, la capital de Ghana, Emmanuel Dogbevi siente las consecuencias de la crisis. El precio del pan y del agua siguen aumentando, y cada vez más familias caen en la pobreza o, de vez en cuando, reciben una llamada de un amigo que necesita dinero.
Democracia incipiente
Emmanuel, periodista que trabaja para el site Ghanabusinessnews.com, observa críticamente al FMI y no manifiesta inmediatamente alegría por la llegada de los dólares.
A Ghana ya se le concedieron 600 millones de dólares para compensar las consecuencias de la crisis. La democracia del país es aún incipiente. Además se encontró petróleo. Motivos suficientes para que el FMI actúe en la esperanza de que el desarrollo positivo no se revierta como consecuencia de la crisis.
Emmanuel opina, no obstante, que al FMI le falta flexibilidad, actitud que causa problemas a los países pobres. Actualmente, Ghana y Tanzania reciben el mismo tratamiento, lo cual, a juicio del informador, es injusto.
“El FMI mide a todos con la misma vara, lo cual no beneficia a los países individualmente. El Fondo debe permitir a los países seguir su propia política, y destinar el dinero según propio criterio”.
Peter Chowla, del proyecto Bretton Woods, en Londres, comparte esta crítica. El aparato burocrático del FMI debe adquirir flexibilidad y adaptar su política a los países individuales. De lo contrario, esos países recortan los presupuestos para sectores como la enseñanza y la salud, para poder cumplir sus obligaciones con la entidad bancaria internacional.
Pero el periodista ghanés Emmanuel no quiere señalar exclusivamente al Fondo con el dedo acusador. Los Gobiernos africanos también deben esforzarse más. Se pueden transferir miles de millones de dólares, pero ¿dónde va a parar el dinero?
Ahora Ghana es el favorito de la comunidad internacional. Muchos habitantes se dejan llevar por la alegría porque se encontró petróleo en su país. Pero la administración sigue siendo corrupta. Emmanuel cita un caso que se produjo el pasado mes de enero. El nuevo Gobierno tenia que ser instaurado y el Gobierno de transición celebró, comió y bebió durante tres semanas, por un costo de 100.000 dólares. Por considerarlo sencillamente absurdo, Emmanuel escribió un comentario sobre el tema.
“En otras palabras,” enfatiza, “el problema no es cuánto dinero recibe este país, sino cómo lo gasta. En África, y sobre todo en Ghana, no hay ninguna posibilidad de desarrollo si el Gobierno fracasa en la buena distribución de los fondos.
En consecuencia, Emmanuel considera nula la posibilidad de que, con la medida, el Fondo Monetario obtenga los resultados perseguidos.





























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