El fin de semana pasado el histórico Institut d'Egypte en El Cairo ardió en llamas, junto a la mayoría de los casi 200.000 documentos únicos. Las informaciones sobre el hecho dicen mucho de las maniobras mediáticas del Consejo Militar y de sus detractores.
En primera instancia los medios dijeron que el incendio había sido ocasionado por bombas Molotov y que los manifestantes hicieron todo lo posible, infructuosamente, para apagarlo. Pero entretanto, nadie más parece estar interesado en lo que realmente ocurrió y las acusaciones y sospechas se multiplican.
Bencina
El Consejo Militar ha llamado a la población a ayudar a proteger el país contra “fuerzas antirrevolucionarias”. En Youtube se ha colocado un video en el que jóvenes rocían bencina y arrojan materiales encendidos a través de las ventanas abiertas o rotas. También la televisión muestra a personas que bailan en celebración.
Las imágenes son nítidas y el sonido está montado: "estos son los alborotadores y los vándalos. Nosotros protegemos al pueblo y el patrimonio nacional; este grupo de asociales en la plaza solamente busca el caos y la desestabilización."
¿Quién provocó el incendio? Las explicaciones de los manifestantes en la plaza Tahrir no dan mucha luz al tema. “Es verdad que nosotros lanzamos cócteles Molotov,” dice un joven, “pero estos no pudieron haber causado el incendio porque todo era agua”. El activista “Mahmoud” estaba, según propias declaraciones, demasiado lejos para ver lo que pasó, pero no le sorprendería que el ejército estuviera detrás del hecho, “ya que los así llamados “alborotadores” en el techo son también soldados de civil.”
El incidente daña la imagen de los manifestantes ante la población egipcia. “¿Por qué los manifestantes están destruyendo Egipto?”, dice un hombre por internet. “¿Por qué están quemando sus propios tesoros como en el edificio científico?”
Lagunas
El activista político Peter Talath está convencido que hay algunas lagunas en la versión del ejército sobre el incendio. “Explíquennos ¿por qué el edificio se incendió desde el interior, mientras que los manifestantes no podían entrar y los militares sí?”, dice Talath. Para ilustrar los hechos abrió una página de internet llamada “Verdad y pruebas”. En el portal continúa la discusión. ¿Por qué se intervino tan tarde en circunstancias que los bomberos están al lado? Si a los militares les interesa tanto la historia, ¿por qué no protegieron el edificio? ¿Quiénes son los jóvenes en las imágenes? Si el video proviene de los soldados, como se dice, ¿por qué continuaron filmando en lugar de intervenir?
Y un punto importante: supongamos que fueron los manifestantes los que incendiaron el edificio –aunque fuera por accidente- ¿justifica eso que los manifestantes sean golpeados hasta causarles la muerte?
Los manifestantes han iniciado una contraofensiva a través de Twitter y Facebook. Es así como, bajo el elocuente nombre 'FuckSCAF', se reúnen videos de manifiestos crímenes cometidos por el ejército. Cada denuncia puede esperar un análisis exhaustivo. “El hombre que patea no lleva bototos militares. ¿Es esta una imagen auténtica o la han manipulado?”
“A principios de este años, el tambaleante régimen amenazó a la opinión pública con diferentes tácticas”, dice el experto en comunicación Hanan Badr. “Las ideas que esparció el régimen de Mubarak y las de los manifestantes, se peleaban por la credibilidad ante la opinión pública.” Una de las maneras en que el régimen de Mubarak intentó desacreditar a los revolucionarios en la plaza era la de presentarlos como “marginados”, un pequeño grupo de gamberros, frente al Estado que representa la seguridad, la unidad y el patriotismo. “Yo no he investigados los hechos actuales, por lo que no puedo decir si fueron los militares los responsables”, dice Badr, “pero da la impresión que se están utilizando sistemas comparables.”
Y hasta ahora con éxito. Internacionalmente los manifestantes parece estar ganando la guerra de la información, pero no hay necesidad de ir al interior profundo de Egipto para escuchar que los manifestantes tienen que irse. Para los comerciantes y los que viven en las inmediaciones de la plaza Tahrir, la imagen también es clara: el ejército protege al pueblo, y los que todavía están en la plaza son alborotadores.
Teoría de conspiración
La teoría de conspiración actual es que fuerzas desconocidas del antiguo régimen de Mubarak están causando la violencia. Esto se presenta constantemente en las comunicaciones de los jefes del ejército. ¿Quién arroja piedras? “Gentuza armada”. ¿Quién prendió fuego al Institut d'Egypte? “Manos escondidas”. ¿Quién mató a manifestantes inocentes? No el ejército, ya que este estaba abocado a “defender al pueblo contra las fuerzas que quieren minar la revolución”.
Las imágenes del ataque contra una mujer en niqab, el vestido tradicional musulmán, produjo un punto de quiebre: no hubo cómo explicarlo. La muchacha contó con la solidaridad de muchas mujeres, pero después de la marcha de mujeres del martes y la astutamente preparada “disculpa” de parte del alto mando del ejército, el incidente se dio por terminado. “La gente ya está cansada de la tensión y quieren creer que el ejército está allí para protegerla, sea verdad o no,” dice una activista.


























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