Varios son los desafíos que enfrentará en nuevo presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Uno de ellos, es la política exterior.
Victoria Mayo
En su discurso de triunfo, absteniéndose de mencionar nombres, Santos dijo sin que aspira a trabajar de la mano con los países vecinos para desarrollar “una agenda de cooperación e integración en todos los frentes”. En su primera conferencia de prensa como presidente electo, Santos agradeció el mensaje de felicitación que divulgó el gobierno de Venezuela y la llamada telefónica que le hizo el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Más que las relaciones bilaterales con los dos vecinos, con los que podría llegar a desarrollarse una agenda pragmática que deje de lado las diferencias ideológicas, lo que también está en juego es la política exterior del nuevo gobierno hacia la región. Para el analista Iván Briscoe, del Instituto Clingendael de Holanda, “Colombia podría jugar un papel más importante en la formación de una unidad regional latinoamericana, si puede representar el ala de centro derecha del espectro político en América Latina en el que están México, Chile y Perú y formar un puente con los sectores de izquierda en la búsqueda de promover proyectos de desarrollo comunes.” Para Briscoe, esto sería de importancia, teniendo en cuenta que en Estados Unidos hay un gobierno proclive a apoyar una nueva era de política social y económica en Latinoamérica.Por lo pronto, resta esperar a que el futuro Presidente de Colombia asuma con todo su gabinete ministerial y anuncie formalmente sus principales ejes de trabajo en materia de política exterior para los cuatro años de mandato que le esperan.





























Santos, como ministro de Defensa, fue el ejecutor de la invasión de Colombia al norte del Ecuador para "cazar" a Raúl Reyes, uno de los líderes de las FARC, operación concebida por la CIA y que distanció a los países hermanos y vecinos Ecuador y Venezuela. Es probable entonces que continúe ignorando los principios del derecho internacional y cosechando desavenencias en aras de la defensa de los intereses gringos en la subregión.
Es poco, muy poco lo que podemos esperar los colombianos de Juan Manuel Santos. Su vinculación estrecha y sus compromisos continuistas con el narcogobierno de ultraderecha de Uribe nos permiten esperar lo peor. El mundo debe saber que este oscuro personaje pertenece a una de las familias más ricas del país, que no tiene formación humanista así pose de persona capaz, que es partidario de las soluciones de fuerza y que representa la concepción neoliberal proyanqui. Seguirá deprimiendo a Colombia regalando sus recursos, de espaldas a la realidad social, llenándose los bolsillos a más no poder y favoreciendo a los de siempre.
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