Jóvenes quinceañeros en la capital de Holanda, Ámsterdam, practican con regularidad el sexo a cambio de beneficios financieros. Lo suelen hacer por una cena, u otro tipo de compensación. Estos jóvenes no consideran que se estén prostituyendo, sino como una suerte de prestación de servicios. Así se desprende de un estudio del Servicio de Salud del Ayuntamiento de Amsterdam, GGD. Se trata de chicas de entre 13 y 18 años y a veces chicos. Según los investigadores, se puede hablar de una paulatina degradación de la moral sexual.
- Arwen van Grafhorst
Según el investigador del GGD, Arnoud Verhoeff, no se trata de un fenómeno estructural sino más bien ocasional. Esa calificación vaga es la consecuencia del método de investigación, es decir un 'escanéo rápido'. La investigación sobre el terreno ha sido efectuada por jóvenes de la misma edad que tienen buenos contactos dentro de la cultura juvenil. El motivo de esta investigación rápida fue un informe sobre la prostitución en Ámsterdam, en el que se concluye que la prostitución infantil en el barrio sureste del Bijlmer, constituye un grave problema. La administración calificó esa resultado de estigmatizante.
El sexo entre jóvenes es consecuencia de una subcultura donde parece que los adolescentes no se imponen muchas limitaciones en cuanto a sus actividades sexuales, según señala el informe. En dicha subcultura el sexo es un artículo de comercio. Este fenómeno no se produce solamente en el mencionado distrito, sino también en otras partes de la ciudad. Los jóvenes son de ascendencia holandesa y extranjera.
El GGD se muestra preocupado por este fenómeno, porque los jóvenes, consciente o inconscientemente, corren riesgos al practicar el sexo sin protección. La administración del distrito del sureste de Ámsterdam comparte esta preocupación. El concejal Pieter Litjens, del partido de centro derecha VVD, no se muestra muy satisfecho sobre la investigación, pero si toma en serio los datos. El concejal teme que este hecho atraiga una atención negativa para su barrio, mientras que lo mismo está ocurriendo en otros distritos de Ámsterdam.
Hay cierta confusión sobre el estatus del informe, porque no presenta cifras concretas. Por esa razón es difícil sacar conclusiones claras. El municipio puede decidir no publicarlo. Es posible que se efectúa un segundo estudio. De todas formas, el GGD intensificará la actual información sexual para los jóvenes, para frenar el declive de la moral sexual.
Según Litjens es una lástima que el estudio se concentre en el barrio de Bijlmer, y el distrito del sureste, porque el sexo entre jóvenes a cambio de beneficios financieros también se produce en otros barrios. Litjens se niega a hablar de prostitución.




























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