Holanda mantiene al Mar del Norte a raya con robustos diques y bloques de basalto. Uno de esos diques ha sido cubierto por una capa de plástico.
El experimento sonará poco romántico, pero el plástico parece ser un material efectivo para enfrentarse al paulatino aumento del nivel del mar.
La prueba se está realizando en un muro de contención en las costas de la provincia de Zelandia. Hace ya más de tres años que se colocó una capa experimental de fragmentos de roca mezclados con un plástico adhesivo. Los resultados superan las expectativas: luego de años de oleaje y tres severos inviernos con tormentas, nieve y hielo, no se ha registrado ningún signo de desgaste.
La mundialmente famosa protección de Holanda contra el mar no ha sido hasta ahora, hay que ser honesto, de lo más sutil. Una mejor protección siempre implicaba diques más altos, más hormigón y más asfalto. Sin embargo, el creciente nivel del mar obliga a buscar soluciones más ingeniosas para mantener las aguas a distancia. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que sea asequible y que no dañe el medioambiente.
Mucho plástico
Sobre este último aspecto, el uso de plástico genera dudas: ¿cuán ecológico es colocar tanto plástico en el medioambiente? Supongamos que toda la costa holandesa se provea de tal capa. ¿No sería esto de por sí una enorme contaminación? Johan Rasing, de BASF, la empresa que fabrica el material, disipa rápidamente las dudas:
“Este plástico es un poliuretano, un producto completamente estable. A esta cualidad los químicos la denominan “inerte”. No reacciona a ninguna sustancia, y tampoco sufre desintegración por entrar en contacto con líquidos, como el agua. Permanece inalterado, siempre.”
Tal no es el caso del cemento y asfalto que forman la capa superior de los diques holandeses. Con el tiempo, estos materiales desprenden sustancias tóxicas. En la nueva capa hay muchos espacios abiertos entre los fragmentos de roca unidos por el “Elastcoast”, como se denomina al nuevo material. Así se dejan espacios “paradisíacos” para mejillones, algas, y todo tipo de organismo que necesite aferrarse a las rocas. El aspecto del plástico tampoco afea el paisaje.
¿Seguro?
Sin embargo, ¿es una estructura con tantos espacios lo suficientemente fuerte para servir de dique? Más del 50% consiste de espacios entre el material. ¿Cuán seguro es? Kees Lazolder, de la agencia de ingenieros Arcadis, explica que la fuerza reside justamente en esos espacios:
“Esas aberturas son muy prácticas, porque al romper las olas en la superficie, la energía generada es absorbida por los espacios abiertos. De esta manera el material no se daña, y puede soportar olas mucho más fuertes.”
¿Podrá este material de alta tecnología utilizarse en otras partes del mundo, donde no hay presupuesto para aplicar lo último en la protección costera? Kees Lazolder y Johan Rasing reconocen que el Elastcoast es un poco más caro que el cemento o el asfalto. Sin embargo, debido a su resistencia, puede a largo plazo resultar más económico.
Malasia
El dique de plástico es un producto de exportación de exclusividad holandesa que puede competir en el mercado mundial. Rasing ya tiene un ejemplo:
“Una posibilidad que se ha presentado es en Malasia, donde mis colegas están desarrollado un proyecto para colocar 18.000 metros cuadrados de este material. Se trata de un trabajo considerable, con una superficie de kilómetro y medio de largo por 15 metros de ancho. Consiste en una protección costera hecha de este material.”
La única desventaja de esta nueva capa no depende del plástico, sino de las mismas rocas que la componen. “Si las piedras no están disponibles en el lugar mismo, no es recomendable iniciar un proyecto así”, aconseja Lazolder. “El transporte de rocas puede encarecer en demasía su construcción”.
























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