Al mostrar su determinación de luchar contra ‘el terrorismo y el fundamentalismo musulmán', los holandeses han dejado ver que no son tan tolerantes como pretenden aparentar. Pero la discusión sobre el racismo no se queda en el simple asunto de los inmigrantes y sus culturas diferentes.
Pulse para escuchar el programa Voces
Este 21 de marzo, Día Mundial contra el Racismo, Radio Nederland inicia un ciclo de programas que se extenderá hasta el 12 de octubre, "Día de la Raza". Una vez al mes, el programa Voces estará dedicado a reflejar cómo se vive el tema del racismo en diferentes países. Comenzamos por casa, aquí en Holanda.
Se dice que los holandeses son tolerantes, aunque, hay quienes lo dudan. No es que todos sean racistas, pero son mucho más conservadores de lo que los extranjeros nos damos cuenta cuando se trata de gente que es diferente. Algunos sondeos señalan que el treinta por ciento de los holandeses es racista, treinta por ciento no lo es y el resto no sabe qué decir. Las cifras son preocupantes, sobre todo porque ese racismo está mayoritariamente ligado al rechazo a los musulmanes.
El racismo gana terreno
Pero la discusión sobre el racismo no se queda en el simple asunto de los inmigrantes y sus culturas diferentes. Anne van Schaik, miembro del grupo organizador del evento Nederland Bekent Kleur (organización holandesa contra el racismo), que convoca a la manifestación de este sábado 22 de marzo, en Ámsterdam, en contra del racismo y la intolerancia en Holanda, reconoce que este fenómeno social ha ganado terreno en los últimos años.
En Holanda, es frecuente que políticos holandeses y ciudadanos con dotes racistas, estén exigiendo leyes de inmigración más severas. Richarda Kasbergen, activista y organizadora de eventos multiculturales en Hilversum, se muestra preocupada por la actitud del político holandés Geert Wilders, empecinado con su película contra el Corán, con la que quiere presentar el Islam como una religión fascista que incita a la violencia contra las mujeres y los homosexuales.
Wilders quiere difundir de forma gratuita a través de YouTube su polémico documental contra el Corán, ya que ninguna televisión holandesa aceptó transmitirlo. La actitud irresponsable de este parlamentario podría desencadenar una reacción de los islamistas en Holanda y fuera de sus fronteras. Lo que está en juego es, en definitiva, el respeto a la diferencia. Existe el peligro de destruir esa convivencia por la que se ha trabajado durante muchos años en la búsqueda de una sociedad multicultural.
El precio por no marcharse
"Pensábamos que volverían a sus países, pero no se marcharon. Pensábamos que teníamos una sociedad multicultural, pero no es así..." Son expresiones que frecuentemente escuchamos decir a los holandeses. Anne van Schaik, confía en las nuevas generaciones descendientes de extranjeros de origen musulmán, quienes podrían desempeñar un papel decisivo en la transformación de esa imagen negativa que se tiene de sus padres y abuelos, y que se suscita sentimientos racistas.
Los musulmanes se quedaron y están pagando un alto precio por no marcharse, un rechazo de una parte de la sociedad, aunque la ex ministra de Inmigración Rita Verdonk, en su momento, no fue suficientemente honesta como para admitirlo. A ella se le debe, en parte, estas manifestaciones cada vez más notables de racismo y xenofobia de los holandeses. De hecho, Verdonk acusó a los musulmanes por el fracaso del multiculturalismo, diciendo que se han hecho "cada vez más introspectivos".

























Enviar nuevo comentario