La reacción de condena al golpe de Estado ocurrido en Honduras el pasado domingo ha sido unánime en la comunidad internacional. No así dentro del país centroamericano, donde algunos sectores aseguran que la situación interna que se vivía en Honduras era insostenible.
Por Beatriz Díez
De todos los rincones llegan mensajes de condena al golpe militar que removió del poder al presidente hondureño Manuel Zelaya el pasado domingo. En esta ocasión la comunidad internacional ha sido unánime y, así, tanto la Organización de las Naciones Unidas, como la Organización de Estados Americanos, la Unión Europea, los Estados Unidos y todos los países de América Latina coinciden en no reconocer al gobierno interior de Roberto Micheletti.
Estos días asistimos a una serie de reuniones de urgencia en las que los líderes internacionales muestran su solidaridad con el depuesto Zelaya y preparan estrategias para enfrentar la crisis. Desde la Unión Europea se llama a excluir a Honduras del Acuerdo de Asociación entre la UE y Centroamérica. El propio Zelaya se dispone a viajar a Washington para entrevistarse con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, antes de viajar a Honduras, donde ha anunciado que regresará el próximo jueves.
Situación interna
Lo que resulta más difícil valorar es lo que está ocurriendo dentro del país centroamericano. Este martes se han visito imágenes de los enfrentamientos entre la policía hondureña y los ciudadanos que se manifiestan a favor de Manuel Zelaya. Sin embargo, desde algunos sectores se afirma que reina la tranquilidad en el país y que, en realidad, el pueblo hondureño se ha quedado tranquilo después del derrocamiento de su presidente.
Hay voces que justifican el golpe dado por los militares porque consideran que se había agotado el diálogo político con el mandatario Zelaya. El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos de Honduras, Ramón Custodio López, dice en entrevista a Radio Nederland, que el presidente Zelaya lleva meses sin escuchar, “sólo dicta órdenes y quiere que esa sea la verdad absoluta”.
Custodio López describe un escenario en el que el presidente de Honduras no respetaba los acuerdos alcanzados en las reuniones con otros actores.
El pie cambiado
Dice el Comisionado de los Derechos Humanos de Honduras que el pueblo, en su mayor parte, está satisfecho con la nueva realidad y que no puede ser que unas pocas personas tengan razón y que la mayoría esté equivocada. Sin embargo, se podría aplicar la misma lógica al hecho de que la condena internacional contra el golpe sea unánime.
Ante ello, Custodio López se lamenta: “Yo no sé los pueblos del mundo... realmente hubieran querido que el señor presidente siguiera en funciones, que nos hubiera llevado a un escenario de violencia el día domingo”, y añade, “deberemos felicitarnos nosotros los hondureños que estamos viviendo un día de normalidad”.
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Escuche la entrevista a Ramón Custodio López, Comisionado Nacional de los Derechos Humanos de Honduras.




























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