En su afán de reforzar su vínculo con Estados Unidos, el Gobierno colombiano se propone enviar fuerzas militares especiales a Afganistán que operarán bajo mando de la coalición norteamericana.
Esta semana, al norte de Afganistán, una mina que explotó al paso de un convoy militar mató al soldado colombiano John Felipe Romero, de 21 años, e hirió a otros dos nacionales en misión en el destacamento del Ejército español, en Qala-i-Naw.
En un futuro noticias como esta podrían ser más frecuentes, pues, el Gobierno de Colombia apunta cada vez más a involucrarse en la lucha en el país asiático como parte de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad de Afganistán, por sus siglas en inglés). En dicha fuerza convergen 43 países, bajo dos coaliciones: una de Estados Unidos y otra de la Organización del Tratado del Atlántico Norte OTAN.
La semana anterior el canciller Jaime Bermúdez fue el único representante de América Latina en la Cumbre sobre Afganistán que se celebró en Londres, con la participación de 70 países y organismos internacionales. Se trataba de la sexta realizada desde el 2001, tras la derrota del régimen talibán.
Guerra, opio y cocaína
Colombia y Afganistán comparten el primer lugar de productores y exportadores de cocaína y opio, hecho que expertos como Francisco Thoumi explican principalmente por la ausencia de redes sociales fuertes en ambos países y una tradición de tolerancia con lo ilícito. Mientras Estados Unidos libra una guerra en el país asiático, con el anunciado refuerzo de 30.000 nuevos soldados, sus vínculos de cooperación con Bogotá son los más estrechos del continente, al punto de que Colombia es el tercer receptor de ayuda militar, después de Egipto e Israel.
Además, un reciente tratado bilateral permite a Estados Unidos utilizar siete bases militares colombianas para la lucha antinarcóticos, lo que ha suscitado airadas protestas del Gobierno de Venezuela y la expresa solicitud de explicaciones del de Brasil, así como suspicacia y resquemores en todo el vecindario andino.
Pese a que las intenciones del Gobierno del presidente Álvaro Uribe en involucrarse en la guerra afgana no son nuevas, el énfasis y el carácter que tendría el contingente nacional sí se han ido modificando, y, al contrario de lo anunciado inicialmente, cada vez más apuntan a un destacamento de militares combatientes y no de policías expertos en desminado y erradicación de cultivos ilícitos.
Sin confirmación misión policial
El Director de la Policía Nacional, general Óscar Naranjo, dijo a Radio Nederland que “se están construyendo los parámetros y los criterios de política de la participación policial en Afganistán” pero que aún no está confirmado su alcance ni, incluso, si habrá participación de la policía en Afganistán”. Es cierto, reconoció, que “en el pasado, a instancias de Estados Unidos, hemos tenido dos misiones colombianas que realizan tareas de verificación y diagnóstico, y que comparte con afganos las lecciones aprendidas”.
Radio Nederland.- El Canciller dijo que si Colombia pide colaboración, da colaboración, y, entiendo, hizo referencia al envío de combatientes. ¿Va un contingente de soldados combatientes y uno de policías para asesoría técnica?
General Óscar Naranjo.- La participación policial colombiana estaría limitada a tres ejes que habrá que determinar: el fortalecimiento institucional de la policía afgana, dado que la experiencia, la estructura y la capacidad colombiana, en términos profesionales, la hace muy competitiva para ese programa; en cuanto los temas operacionales de asistencia, serían lucha contra el narcotráfico y el secuestro.
Radio Nederland.- ¿Han recibido oficiales afganos entrenamiento en Colombia?
General Óscar Naranjo.- Han participado en entrenamiento de operaciones especiales rurales. Debo decir que esa prueba, con un grupo de seis afganos, fue incompleta, pues, finalmente por razones culturales, de costumbres, de clima, les resultó excesivamente complicado participar del entrenamiento, y no se concluyó.
Válvula de escape
En tanto, la analista de temas internacionales, Laura Gil, opina que en un innecesario interés del Gobierno por remarcar sus lazos con Estados Unidos pretende poner a sus militares al servicio de la política exterior de ese país, integrando las fuerzas especiales que enviaría a Afganistán bajo el mando de la coalición norteamericana y no de la de la OTAN. Esto, bajo la premisa de que, con sus 400 mil hombres, el Ejército está a punto de ganar la guerra y necesita válvulas de escape, y que Afganistán es un buen destino.
Radio Nederland.- Si se tiene en cuenta que soldados colombianos ya participan en el Ejército español,¿qué implicaciones surgen de una eventual incorporación del contingente colombiano a las fuerzas bajo mando estadounidense o de la OTAN?
Laura Gil.- Hace año y medio, el Gobierno informó que habría una pequeña presencia de expertos en desminado y en erradicación de cultivos. Ahora parece que quiere mandar un contingente de unas 150 personas que tendrían un rol más de combate que de asesoría y entrenamiento. El Gobierno ya ha confirmado que serían fuerzas especiales, aunque no está claro bajo qué mando. Inicialmente se planteó que los expertos se integrarían al contingente español, pero ahora parece que el Gobierno estaría considerando enviar fuerzas especiales bajo el mando único de Estados Unidos.
Radio Nederland.- En el marco de las relaciones un poco espinosas de Colombia con sus vecinos suramericanos ¿qué implicaciones tendría este nuevo acuerdo de reforzamiento de los vínculos Bogotá-Washington?
Laura Gil.- Lamento mucho que una decisión tan buena como la de participar en misiones internacionales de paz sirva solamente para reforzar los vínculos con Estados Unidos y no con nuestros vecinos. Nuestra presencia en Afganistán nos convierte, otra vez, en los diferentes de la región. Fuimos el único país latinoamericano que participó en la Conferencia de Londres, la semana pasada. Y sin embargo, no estamos presentes en un escenario en el que participan cascos azules de la mayoría de países latinoamericanos como Haití.
Radio Nederland.- En la Conferencia de Londres sobre Afganistán se planteó una eventual apertura de conversaciones con los talibán. ¿Qué decir de una negociación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC?
Laura Gil.- Creo que si Estados Unidos puede iniciar diálogo con los talibán moderados, no veo por qué nosotros no podríamos iniciar diálogos con las FARC.





























La misma que de Caracas a Teherán .....
Muy sabia y picante tu respuesta Carlos, eso para los que no reconosen o no quieren aceptar de la invasion Cubana Irani en ese bello pais Venezuela
Enviar nuevo comentario